Las penurias de un embarazo en el IMSS; citas para ultrasonido hasta el 2020

Las mujeres embarazadas que acuden al IMSS en Celaya pasan por un largo proceso burocrático antes de ser atendidas y acceder a un ultrasonido

En las áreas de dental, nutrición y trabajo social, obtener la cita antes de los 15 días no presenta problema. Foto: Especial
En las áreas de dental, nutrición y trabajo social, obtener la cita antes de los 15 días no presenta problema. Foto: Especial


CELAYA. Malas caras, falta de servicios, pocas citas, mala atención, entre otras penurias viven las mujeres embarazadas al acudir al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Celaya, en donde la gestación llega a término antes de poder acceder a un ultrasonido.

A la que va a su primera visita al médico familiar del IMSS e informa que está embarazada, le hacen varias solicitudes, como acudir al área de dental, nutrición y trabajo social; además, le ordenan una serie de exámenes, tanto de orina como de sangre, incluso un ultrasonido; todo importante para conocer el estado de salud de la madre y la del bebé.

Luego el médico familiar pide una segunda cita 15 días después para conocer los resultados de todos estos exámenes.

En las áreas de dental, nutrición y trabajo social, obtener la cita antes de los 15 días no presenta problema; la trabajadora social, indaga a través de varias preguntas sobre la vida de la madre y el padre, con el fin de descartar alguna situación de riesgo.

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Dentro de sus preguntas, incluye ¿cuántos hijos pretende tener?, y si la embarazada se atreve a decir que solo uno, de inmediato la mujer presiona para que firme una hoja que autoriza que tras nacer el bebé, ellos (el IMSS) puedan hacer una pequeña cirugía para ligar las trompas y así ya no tener más hijos.

La trabajadora social presiona para que la hoja se firme en ese mismo instante para posteriormente, antes del parto, ratificar la autorización.
Luego, al gestionar la cita para los exámenes de orina y sangre, así como el ultrasonido que solicitó el médico familiar, la embarazada y su bebé se topan con la mala cara de la empleada y la saturación de las citas, por lo que, -si bien le va- le darán cita un mes después.

Ahí detrás del escritorio, la mujer de mal modo escucha sin importar la plegaria de la futura madre sobre llevar los resultados de los exámenes al doctor.

Ya no hay citas en mayo, dijo con tono de regaño, al entregar el recipiente donde se debe entregar la orina para los exámenes, sin decir más nada.
La cita quedó una semana después de la consulta con el familiar.

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Como si no fuera un derecho, y más como una súplica por la atención, la embarazada debe enfrentar a la mujer que tiene el poder de agendar los ultrasonidos, quien por cierto se ocupa agendando sus propias citas médicas, sin importar hacer esperar a las derechohabientes.

Apenas le entregan el papel de la solicitud, la encargada del módulo afirma, ya no hay fechas para ultrasonidos este año. ¡¿Este año?! La sorpresa de la mujer se refleja en su rostro.

Por lo menos esta empleada del IMSS tuvo la cortesía de agregar un lo lamento. El bebé nacería antes, de poder realizarse un ultrasonido en esta institución.

Con desánimo, la madre embarazada mira a su alrededor, y observa la gran cantidad de personas, que igual que ella, solo suspiran por un servicio de salud que no alcanza.

Los cobros de las cuotas se mantienen; las malas caras y el trato indigno también.

Por: Gabriela Montejano

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