Huachicol paga a niños de $3 mil a $10 mil

Grupos de ladrones de combustible usan a menores para halconeo y otros delitos ligados a la ordeña de ductos

El caso de infantes y adolescentes en el crimen no es exclusivo de Hidalgo. Ilustración: Especial
El caso de infantes y adolescentes en el crimen no es exclusivo de Hidalgo. Ilustración: Especial

Como en el narcotráfico, con niños que extraen la goma de opio en los campos de cultivo de la sierra de Guerrero, o sirven como vigías de casas de seguridad y sicarios para cárteles, como el de Sinaloa, Los Zetas y el del Golfo, menores son reclutados por grupos de huachicoleros para ordeñar ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex), distribuir el combustible robado, alertar del ingreso de corporaciones de seguridad, y también como asesinos a sueldo.

Estira las manos y las coloca atrás, en la nuca. Después responde: De a dos mil a tres mil pesos. Nomás hay que decir por WhatsApp si hay algo raro. Mauricio es un vigía de 13 años de Tlaxcoapan. Pisa la tierra que cubrió la canaleta por la que corrió lumbre en Tlahuelilpan el 18 de enero, cuando el componente MTB estalló con personas que tenían las piernas dentro del riachuelo de combustóleo, y alcanzó a los que extraían crudo de la periferia. Mira los altares a la memoria de los muertos y acota: Los mayores hasta 10 (mil).

Los mayores también son menores: jóvenes que trasladan la gasolina en autos robados, armados los más, y maniobran los ductos con una llave Stilson para sacar la gas.

Uno de sus conocidos, que tenía 19, también murió calcinado, pero no el 18 de enero, sino en la explosión de una toma clandestina cerca del Centro de Bachillerato Tecnológico, Industrial y de Servicios 218, en noviembre pasado.

Ya había terminado, nomás llenaba un garrafón y vibró su celular. La radiación, infiere, provocó que la columna de lumbre se erigiera de la válvula por la que salía el combustible, hasta quemarlo a él y a tres camionetas que, cuenta, pertenecían a una banda que opera en Teltipán de Juárez, presuntamente vinculada con el cártel Jalisco Nueva Generación, que libra una batalla con los antiguos zetas, denominados Vieja Escuela. Para ésta, la primera banda, es para la que le han dicho que trabaja.

Hidalgo, el epicentro del huachicol en el país, es uno de los 24 estados en los que 96 menores –incluidas dos mujeres– han sido detenidos desde 2006 por delitos ligados al robo de combustibles, como tráfico, sustracción, transporte y almacenamiento, de acuerdo con un informe de la Subprocuraduría de Control Regional, Procedimientos Penales y Amparo de la Fiscalía General de la República (FGR), que El Heraldo de México obtuvo tras un requerimiento de información.

Aunado a ellos, dos más fueron detenidos en 2016 por la Unidad Especializada en Investigación de Asalto y Robo de Vehículo, sin especificar entidad, asociados con ilícitos de hidrocarburos (oficio FGR/UTAG/DG/002052/2019).

Los niños del huachicol ya andan armados; luego cargan el galón y lo despachan; luego hay chiquitos que salen con sus mamás a vender la gasolina, dice Ramón Pérez, un veterano de Tula que trabajó 20 años en la refinería.

En Mauricio, la curvatura de los ojos se pierde al centro; entonces, éstos se alargan, como rasgadura, y asemejan una mirada triste. Pobre desde el vientre, excusa, el huachicol abrió una puerta en la localidad. La localidad, el territorio del trasiego de crudo, sin embargo, se extiende a la región Tula Tepeji, pero no es la única: el corredor de la ordeña va de Huichapan hasta Cuautepec: mil 163 kilómetros de ductos al acecho.

GEOGRAFÍA DELICTIVA

El caso de infantes y adolescentes en el crimen no es exclusivo de Hidalgo: en Puebla, que en 2016 fue la entidad más vulnerable al tráfico de gasolinas, con mil 533 perforaciones a ductos, 36 menores han sido asegurados por posesión y sustracción de gasolina: cinco de 15 años, 11 de 16, 16 de 17, uno que dijo tener 18 y tres que no refirieron edad exacta.

Las detenciones ocurrieron en San Martín Texmelulcan y el denominado Triángulo Rojo, definidos prioritarios críticos desde el gobierno de Antonio Gali, quien aseguró que los huachicoleros pagaban hasta 12 mil pesos al mes para usar a niños y mujeres como escudo. Esa estrategia se emplea en Hidalgo, reconoció Mauricio Delmar, jefe de seguridad, quien sostuvo que, en enfrentamientos, éstos colocan en primera línea a los infantes para emprender la huida y evitar que agentes disparen, mientras ellos tirotean.

Con base en los registros de la FGR, basados en informes de sus 32 delegaciones, en Guanajuato –que en 2015 y 2017 fue la entidad más lacerada por el huachicol, disputado por los cárteles Jalisco Nueva Generación y Santa Rosa de Lima– dos menores, de 15 y 13 años, fueron detenidos en Pénjamo; en Irapuato, uno de 16 fue asegurado y en Celaya, otro de 17.

Las autoridades reconocen que el problema data de antaño y es difícil de erradicar: el 7 de agosto de 2018, por ejemplo, durante la inauguración del puente El Crestón Nantzha, en Tula, el gobernador de Hidalgo, Omar Fayad, pidió a los jóvenes que sirven de halcones, si nos dan información de quiénes se dedican a este ilícito les vamos a dar el doble (de apoyos).

En ese municipio, donde también llamó a las amas de casa y a los niños a dejar de trabajar para los grupos que trasiegan gasolina, cuerpos con signos de violencia y restos humanos han sido hallados en las calles. La Secretaría de Seguridad del estado atribuye a disputas por el control de la plaza y ajustes de cuentas.

–¿Cuántos (menores) trabajan en el estado para el huachicol, Mauricio?

–Un chingo –no duda en decir.

Sin embargo, sólo dos varones de 16 y 17 años han sido detenidos en San Agustín Tlaxiaca y Mineral de la Reforma, por crudo robado: uno oriundo de Pachuca y el otro, de Puebla.

Uno de 17 lo reclutó. Es su jefe en la estructura criminal; carga fierro, dice. La Itálika con la que ronda salió del Elektra de Mixquiahuala.

Mauricio no sabe accionar el fierro, pero cree que no sería difícil aprender. Reconoce, sin embargo, que le daría miedo.

–¿Halconear no te da miedo?

–No –responde.

En su actuar hay un dejo de la infancia: emula con sus dedos un disparo y dice: Bang.

 

Por Axel Chávez

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