Futbol fomenta inclusión

Abre gobierno la primera escuela pública de soccer en el país para personas con discapacidad

CLASES. Hombres y mujeres con varias discapacidades se preparan. Foto: Daniel Ojeda
CLASES. Hombres y mujeres con varias discapacidades se preparan. Foto: Daniel Ojeda

ZINACANTEPEC. Cuando Toñito empezó a asistir a las clases de futbol, difícilmente podía correr. Sufría caídas constantes y era muy tímido, pero con el tiempo, ha logrado habilidades físicas que le permiten mover el balón con agilidad y ahora es muy sociable.

Con una discapacidad intelectual, Antonio Ramírez, de 19 años, es uno de los alumnos de la primera escuela pública de futbol soccer en el estado, para niños y jóvenes con discapacidad física e intelectual.

Fanático del balompié, cuenta entusiasmado que su equipo favorito es las Chivas y dice que quiere ser portero. El futbol me encanta.

El proyecto del gobierno estatal busca ofrecerles una oportunidad de integración, a través de dicha disciplina.

La meta a largo plazo es organizar ligas a nivel estatal, explicó Máximo Quintana Haddad, director general de Cultura Física y Deporte.

Actualmente no existe una escuela pública de futbol para niños especiales en todo el país; hay proyectos similares, pero administrados por equipos privados.

Obed Aguilar, coordinador y entrenador del equipo, con más de siete años de experiencia en deporte adaptado, explicó que el proyecto inicial era para síndrome de Down, pero la escuela está abierta a otro tipo de discapacidades.

La inclusión está en boga, pero no siempre es real. Esta es una buena oportunidad, porque no solamente les ayuda físicamente, también emocionalmente. Al sentirse parte de un equipo y convivir, aumenta su autoestima, comentó Laura Gómez, mamá de Leslie, de 16 años.

Mi hijo ha mejorado mucho su coordinación. A él siempre le gustó el futbol; está feliz de practicarlo, señaló Sergio Cevallos, papá de Edwin, de 22 años.

Difícilmente encontramos un espacio para ellos. Nos dicen que no pueden tenerles la paciencia que necesitan, comentó Cristina Díaz, mamá de Katia, de 19 años.

El campeón paralímpico nacional José Eduardo Martínez, de 17 años y fanático de los Diablos Rojos del Toluca, dice que le gusta ser delantero y se siente feliz.

El futbol le ayuda a coordinar; se vale por sí solo; su capacidad intelectual es inmejorable y mejoró su habla, al convivir con los demás chicos, comenta su papá, Fermín Martínez.


Los entrenamientos se realizan los martes y jueves de 16:30
a 18:00 horas. Foto: Daniel Ojeda

Por Leticia Ríos

edp

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