Falta perdón por masacre de chinos

Bajo la sombra de la revolución, México asesinó en 1911 a 303 en Torreón, por odio racial y envidia, según historiadores

Los mataron con armas y
los arrojaron desde
lo alto del banco.FOTO: ESPECIAL
Los mataron con armas y los arrojaron desde lo alto del banco.FOTO: ESPECIAL

En 1911, en Coahuila, fueron asesinados 303 chinos. Más de 100 años después, el presidente Andrés Manuel López Obrador dio a conocer que será el tercer pueblo con el que se disculpará, después de los mayas y los yaquis.

En el archivo histórico del estado no hay mucha información al respecto pero, en los últimos 15 años, historiadores y escritores han traído al ojo público lo que ocurrió en Torreón el 15 de mayo de ese año, y por lo cual no se han presentado disculpas al gobierno chino.

Los chinos comenzaron a llegar en 1880 y para 1907 fue tal su prosperidad que inauguraron un banco en Torreón, lo que provocó la idea colectiva de que quitarían trabajo a mexicanos.

Durante el porfirismo, México firmó un tratado de comercio, amistad y navegación con China, lo que provocó la oleada de ciudadanos de ese país, que llegaron a México huyendo de la guerra con Inglaterra.

Migraron miles de chinos a Europa, Estados Unidos y a México de rebote, porque muchos venían atraídos por la fiebre del oro a California, pero después prohibieron la migración china en ese estado y de los que fueron rechazados allá, muchos terminaron en México, relata Carlos Castañón, historiador que documentó el hecho.

En Coahuila se asentaron en ciudades como Piedras Negras, Monclova, San Pedro y alrededor de 600 finalmente se quedaron en Torreón.

De alguna manera eran extraños que vivían en Torreón y se empieza a correr una leyenda negra en su contra. Decían que vinieron a quitarle el trabajo a los mexicanos, a trabajar por menos dinero. Hay una gran envidia, porque ellos eran muy prósperos, a pesar de que llegaron muy pobres a México, asegura Castañón Cuadros.

En 1911 había una animadversión por los ciudadanos chinos en todo el país.

Cuando Porfirio Díaz se negó a respetar las elecciones, el coahuilense Francisco I. Madero apostó por un movimiento armado y se lanzó a tomar Ciudad Juárez, Chihuahua, mientras un grupo de 2 mil soldados a su cargo tomaron Torreón, lo que provocó la caída de Díaz.

A las 05:00 horas del 15 de mayo, los maderistas tomaron Torreón. Primero empezaron a saquear los negocios, pero de pronto se fueron contra los chinos, a quienes no sólo les arrebataron sus negocios, sino que empezaron a cazarlos y a matarlos de una manera brutal.

En su obra La casa del dolor ajeno, el escritor Julián Herbert lo describió como un pequeño genocidio en una ciudad que mata a sus propios, aunque vengan de otras partes.

 

Por Alejandro Montenegro

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