Caravana Migrante empieza a cruzar el río Bravo

Atraviesan el río para ser detenidos y pedir asilo; en Tijuana, se quejan de la comida

CAMPAMENTO. Grupos de centroamericanos esperan en territorio
de EU la oportunidad para pedir asilo. Foto: HÉRIKA MARTÍNEZ PRADO
CAMPAMENTO. Grupos de centroamericanos esperan en territorio de EU la oportunidad para pedir asilo. Foto: HÉRIKA MARTÍNEZ PRADO

CIUDAD JUÁREZ. Está muy fría (el agua), pero ya estamos acostumbrados, así sufrimos… Yo nací para sufrir, argumentó convencido de su vida, un adolescente centroamericano mientras cruzaba el río Bravo hacia Estados Unidos, después de cuatro días sin comer y dormir junto a la malla fronteriza a temperaturas congelantes.

Durante las últimas semanas, cientos de migrantes de Honduras, Guatemala y Cuba han llegado a Ciudad Juárez con el objetivo de introducirse a Estados Unidos para solicitar el asilo político, pero desde hace días decenas de familias duermen entre el bordo del río para ser detenidos por la Patrulla Fronteriza y poder solicitar asilo político a Estados Unidos.

Lo único que queremos es trabajo, trabajar en algo, dijo a El Heraldo de México Roberto, un migrante guatemalteco mientras cruzaba el río Bravo de regreso a México para comprar burritos después de pasar tres noches durmiendo entre el río y la malla fronteriza, escondidos por temor a ser deportados por las autoridades mexicanas.

Desde que las caravanas de centroamericanos que comenzaron a ingresar a México, el pasado 19 de octubre, cientos de migrantes comenzaron a llegar a Ciudad Juárez, con el fin de pedir asilo político en el país que reguardo la frontera con agentes de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés).

Después de que las autoridades estadounidenses dejaron ingresar a cerca de 100 migrantes que acamparon durante días en el Puente Internacional Paso del Norte, el frío llegó a una sensación térmica de hasta 7 grados centígrados bajo cero, lo cual obligó a cerca de 200 migrantes más a albergarse en la Casa del Migrante de Ciudad Juárez, a donde fueron trasladados por las autoridades locales y federales.

En un acuerdo sin precedentes, las autoridades de Estados Unidos le permiten todos los días el acceso a grupos de aproximadamente 20 migrantes, bajo previo registro en la Casa del Migrante, donde se les asigna un número que les marcan en la mano, y donde la cifra ya sobre pasa a las 500 personas registradas.

Con la llegada de la caravana a Tijuana, también aumentó el número de centroamericanos que llegaron a Ciudad Juárez que no quieren ir a un albergue.

Durante la semana cientos de migrantes han cruzado el río Bravo para internarse en Estados Unidos y dormir junto a la malla de protección, ya en territorio estadounidense, en espera de que agentes de la Patrulla Fronteriza los detenga y puedan solicitar el asilo político.

Pese a los riesgos de cruzar el río y las bajas temperaturas que se viven durante las madrugadas, decenas de familias temen ser deportadas por las autoridades mexicanas y prefieren esperar a ser detenidos por la Patrulla Fronteriza.

Pascual, de 17 años, llegó solo desde Guatemala a Ciudad Juárez, con un grupo de aproximadamente 50 migrantes centroamericanos que recorrió en camión todo México, pero luego de cruzar el río Bravo esconderse de los agentes de la Policía Municipal y de la Policía Federal, incluso sin salir a comer hasta cuatro días después.

Mis padres me dijeron que me viniera a trabajar, dijo el adolescente quien ofrecía 300 pesos a cambio de una chamarra, pero quien no aceptó ir a un albergue por temor a ser deportado.

Ayer nos preguntaron –los de la Patrulla Fronteriza- ‘¿tienen frio?, vénganse’, y se llevaron a un grupo y dijeron que hoy en la noche venían por más, dijo Roberto, quien se quedó junto a la malla fronteriza dispuesto a sufrir una noche más de frío, en espera de ser detenido por las autoridades de Estados Unidos para que lo dejen trabajar.

 

 

Por HÉRIKA MARTÍNEZ, YOLANDA MORALES Y JOSÉ RÍOS

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