Abejas, bajo amenaza

Decenas de colmenas han sido afectadas por fumigación; hay daños ambientales y económicos

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Mérida, Yucatán.- Un helicóptero sorprendió a los pobladores de la comisaría de Dzonot Carretero, en el municipio de Tizimín, pues sobrevoló muy cerca de sus parcelas y apiarios rociando un poderoso herbicida que quemó una parte importante de la vegetación en la zona. Pero no sólo eso, a los pocos días las abejas empezaron a caer muertas en el campo, y otras simplemente no regresaron a las colmenas.

Don Marco Antonio Cupul Kú, apicultor maya, relató que tras este hecho ocurrido en julio pasado, en su pueblito perdieron 26 colmenas completas y se afectaron aproximadamente otras 150; además, perdieron siete hectáreas enteras de cultivos de calabaza y sandía.

Los pobladores de Dzonot Carretero culpan a un empresario agricultor, de nombre Jacobo Xacur Eljure, quien tiene un rancho muy cerca de la comunidad, de ser el que contrató el helicóptero para fumigar, sin importarle la actividad de los apicultores ni que a pocos kilómetros se encuentre la Reserva de Biosfera Río Lagartos, una de las más importantes de Yucatán.

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Al cuarto día de la fumigación empezaron a caer las abejas, algunas regresaron a morir a nuestras colmenas, y la población en mi apiario disminuyó en un 50 por ciento, están muy débiles, reveló con cierto tono de frustración el señor Marco Antonio, quien desde hace 10 años se dedica a esta actividad.

Y como también murieron muchas flores de la Biosfera, los apicultores tuvieron que invertir una fuerte cantidad de dinero para alimentar a las abejas que quedaron en sus colmenas, para que sobrevivan. Tan sólo Cupul Kú tuvo que dotarlas de 20 kilogramos de azúcar cada tres días, en cuanto se recuperaba la flora.

Para el abogado y activista Jorge Fernández Mendiburu, de las agrupaciones MA OGM e Indignación, que en los últimos años han luchado en contra de los cultivos transgénicos en la Península de Yucatán, el caso de Dzonot Carretero es una prueba más de que las abejas están en riesgo en la entidad.

Lo que sucedió en esta comunidad de Tizimín no únicamente es visto como una mortandad de las abejas, estamos hablando de una afectación económica a los pobladores mayas que viven de la apicultura, que es una actividad ancestral en Yucatán, y por lo tanto también en un golpe a su cultura, declaró. De hecho recordó que un caso similar ocurrió en el municipio de José María Morelos en Quintana Roo, en donde los habitantes también culpan al empresario Jacobo Xacur de realizar fumigaciones.

Por lo pronto, siete apicultores y campesinos de Dzonot Carretero interpusieron denuncias ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA), la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y la Secretaría de Salud, con la intención de que los daños a las colmenas y parcelas sean reparados, y que no se vuelvan a realizar fumigaciones aéreas en la zona.

Dudas por fumigaciones

Sobre este caso de mortandad de abejas en Dzonot Carretero, el titular de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente (SEDUMA), Eduardo Batllori Sampedro lamentó que las autoridades federales no han proporcionado información suficiente para conocer si se autorizó la actividad peligrosa de fumigación.

Señaló que la dependencia a su cargo se dio a la tarea de indagar sobre este hecho, y que lo único que ha conseguido por parte de la Dirección General de Aeronáutica Civil es que sí aprobaron la habilitación de puertos aéreos para fumigaciones, pero no nos dicen si se hicieron o no.

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Y con respecto a la SAGARPA y la SENASICA, el funcionario estatal recalcó que no proporcionaron datos sobre si dieron permisos para las fumigaciones áreas en el oriente de Yucatán. Sólo nos respondieron que en el 2016 dieron autorizaciones, y también en el 2017, pero no nos mostraron la documentación completa, y en el caso de este año no nos dieron información… no sabemos si no la tienen, agregó.

Batllori dijo que lo que pudieron averiguar en la Aeronáutica Civil es que en las autorizaciones de vuelo se usaría el herbicida 2,4D en la fumigación y otro producto parecido, los cuales recalcó que son muy potentes, y que podrían ser parte de la familia de los neonicotinoides, que actúan en el sistema nervioso central de los insectos.

Explicó que las autoridades federales no deberían permitir esas actividades, ya que el 70 por ciento –del herbicida- se va con el viento, generando serios problemas ambientales, afectando la producción apícola y la salud de habitantes de comunidades aledañas.

Mayas, años de lucha

Los apicultores mayas de la región entienden perfectamente que es necesario proteger la vida de las abejas de proyectos de monocultivos que implican el uso masivo de herbicidas, y así lo han hecho en los últimos años. Por ejemplo, el abogado Fernández Mendiburu recordó la lucha jurídica que iniciaron en 2014, luego que el gobierno federal autorizó la siembra piloto de soya transgénicas en la Península de Yucatán.

Los campesinos se ampararon argumentando violaciones a su derecho de contar con un medio ambiente sano, y que no se realizaron consultas indígenas para conocer si estaban a favor de este proyecto agrícola. El caso llegó hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), en donde enfrentaron a la poderosa transnacional Monsanto. Hasta hoy día, a pesar de la sentencia de los ministros, no se han podido realizar correctamente las consultas, debido a diferentes irregularidades de las autoridades.

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Esa lucha no sólo es en contra los transgénicos, es en general contra toda la agroindustria, ya que ésta implica deforestación y el uso de herbicidas. Pudimos exhibir cómo el uso de esos pesticidas en los monocultivos guardan una estrecha relación con la mortandad de las abejas, y también en la contaminación del agua, explicó.

Fue tan controvertido este tema, que en octubre del 2016 el Gobierno de Yucatán publicó el Decreto 418, para que el territorio estatal sea declarada zona libre de cultivos transgénicos, y así proteger la salud de los pobladores, el medio ambiente y la producción de miel.

Sin embargo, la Presidencia de la República presentó una Controversia Constitucional ante la SCJN, para echar atrás el Decreto, argumentando que la Ley de Bioseguridad establece que las facultades para decidir si se permite o prohíbe la siembra de organismos genéticamente modificados en las entidades compete a la Federación.

Hasta el momento los ministros no han resuelto este pleito, pero para el Consejero Jurídico del Estado, Carlos Pavón, el atraso beneficia a Yucatán, pues mientras no haya sentencia, se sigue evitando que se cultiven transgénicos en el campo, y por lo tanto, las abejas no corren peligro.

DATOS

De acuerdo a la Secretaría Estatal de Desarrollo Rural, en Yucatán se producen entre 10 mil y 15 mil toneladas de miel al año

Se tiene el registro de más de 11 mil 200 apicultores en Yucatán, la mayoría mayahablantes

Yucatán es el principal exportador de miel en México. Surte mercados como los de Estados Unidos, Alemania, Japón y en América Latina

La apicultura yucateca deja una derrama de 450 millones de pesos, informó la Sagarpa.

POR HERBETH ESCALANTE

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