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Hace del museo un cine

Eugenio Caballero creó una narrativa cinematográfica en la exposición “En Casa con mis Monstruos”, de Guillermo del Toro

ESPECTÁCULOS

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Desde hace dos años, Guillermo del Toro planeó presentar la exposición En Casa con mis Monstruos en México, un material en el que muestra su obra creativa, influencias y objetos de películas. Para este trabajo escogió a su amigo Eugenio Caballero, quien se encargó de la curaduría. Tras varios meses de investigación y aprender los códigos de los museos, montó en cuatro meses la exhibición en el Museo de las Artes (MUSA) de la Universidad de Guadalajara. “La exposición tiene una narrativa muy particular porque las piezas siguen un código especial para ponerlas en un lugar como este, pero soy un diseñador de cine, terminé haciendo un museo con la narrativa del séptimo arte. Hay una especie de historia, todo un ritmo y fue difícil porque tuve que aprender los códigos”, comentó el ganador de un Oscar, sentado en una de las salas de la exposición. Estos códigos le sirvieron para el montaje de las más de 600 piezas que fueron traídas de Bleak House, la casa de Guillermo en California (en donde originalmente habitan estos objetos), mezcladas con 300 obras de arte de artistas internacionales y mexicanos como José Clemente Orozco, Diego Rivera, Julio Ruelas y David Alfaro Siqueiros que fueron gran influencia para el cineasta. “En su casa, Guillermo tenía dos o tres Ruelas, pero también me gusta mucho, por eso mostraremos como 15. De Orozco nos encanta la fuerza expresiva que tiene, nos parece de los muralistas más importantes. Cuando conseguimos la obra del caballete, yo ya sabía cuáles me interesaban. Son más de 20 colecciones entre privadas y museos que nos prestaron esta obra para que todo tenga un sentido”, dijo. Definió este tipo de arte como de los “más altos niveles”, que al unirlo con las piezas de Del Toro crean una combinación interesante. Como un dibujo de James Cameron para Alien hecho por el director, el cual está junto a un lienzo de Orozco y al verlos juntos cobra un sentido distinto. “Probablemente Cameron jamás ha visto ese trabajo de Orozco, y mucho menos lo tenía presente cuando lo hizo. Ese tipo de vínculos del arte son los que me interesaron explorar como curador”, afirmó. El área de los muralistas completa los tres ejes principales de la muestra, las otras dos son la parte creativa del cineasta y su faceta como coleccionista, y todas se entrelazan. En el área como coleccionista, hay obras de ilustradores victorianos, ilustraciones de películas de animación, o esculturas de sus escritores preferidos, pero Caballero detalló que también hay monstruos de tamaño real y utilería que consiguieron de los diferentes estudios de filmación con los que ha trabajado Guillermo. “Fue fácil acceder a las piezas y a los permisos, pero es una exposición grande y requirió un gran trabajo de logística”. [caption id="attachment_540520" align="alignnone" width="1200"] En 2007 estuvo nominado al Goya por el Laberinto del Fauno. FOTO: ESPECIAL[/caption] La exhibición sólo se presentará en Guadalajara, de junio a octubre en el MUSA. Escogieron este lugar, porque es el estado donde el cineasta nació y vivió, y el museo en particular porque durante su infancia, Del Toro siempre pasaba por ahí al ir a la escuela. Por su arquitectura, arte y fuerza histórica, ya que cuenta con el Paraninfo que tiene en la cúpula, murales de Orozco, algo que para Eugenio y el director es sumamente inspirador, pero cuando Caballero visitó el lugar, de inmediato se imaginó donde poner cada pieza y cuál sería el recorrido para los visitantes. Los tres ejes se dividen en ocho salas, todas cuentan con un diseño sonoro que hizo Gustavo Santaolalla para la exposición que se montó en Los Angeles County Museum of Art (LACMA) en 2016. “Este material sonoro es otra línea narrativa. Partí del diseño visual de la casa de Bleak House, por eso los colores rojos que después se van desdoblando de acuerdo con la temática de la sala. Buscamos provocar una experiencia sensorial, en la cual el espectador pueda sentir, y voltear porque cree que hay un hada por ahí” contó. Durante todo este trabajo, estuvo en constante comunicación con el director de La forma del agua y hasta un día antes de abrir las puertas para la prensa, trabajaron por más de cinco horas arreglando los últimos detalles. Por Patricia Villanueva Valdez