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Ana y Bruno compitió con Roma por el público

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[caption id="attachment_356598" align="alignright" width="300"] CONSTANCIA. El realizador también fungió como presidente de la
Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas, en 2010. Foto Cuartoscuro[/caption] Este fin de semana, Carrera estrenó su noveno largometraje en 32 años de trayectoria, Ana y Bruno, cinta animada que inició como una coproducción entre México y otros países, aunque la inversión extranjera se retiró. “Hubo acercamientos con productores, pero se sacaron de onda por cómo está contada la historia, y los temas que trata”. Expresó que el público infantil es muy inteligente. “No necesitas hacerlos pensar, piensan solitos. Es importante respetar al público, niños o no”. La llegada de Ana y Bruno a salas de cine coincidió con la exhibición en México de la nueva cinta de Alfonso Cuarón, Roma, que agotó sus entradas para funciones especiales. Al preguntarle sobre el éxito de su colega, cuya película está acreditada como una producción estadounidense, expresó que “hay cine de Hollywood muy bueno. El hecho de que una película sea mexicana o no, no hace que sea mejor o peor”. Al mismo tiempo, admitió que aún falta más inversión dentro del cine que se realiza en México: “De repente sí nos gustaría contar con presupuestos más grandes pero, por otro lado, aquí tenemos la libertad. Ana y Bruno nunca se hubiera hecho en un estudio de animación gringo, te lo aseguro”. Está consciente de las comparaciones que han surgido entre su película y otras cintas animadas, como Coco, el éxito de Disney: “Pero a la gente le gusta más ésta”, dijo entre risas. “Tratar a fuerzas de encontrar que las películas se parezcan no tiene ningún sentido. Es una historia original”. Al preguntarle por la “Fiesta del cine mexicano”, evento que se llevará a cabo del 7 al 13 de septiembre en salas de cine a nivel nacional, el realizador de cintas como El crimen del padre Amaro y el cortometraje animado El héroe, con el que ganó la Palma de Oro a mejor corto en el Festival de Cannes de 1994, dijo que mientras más pantallas proyecten cine mexicano, mejor. “Cuando hicimos El héroe había muy poquita animación. A partir del éxito que tuvimos, más gente se entusiasmó y espero que suceda lo mismo con Ana y Bruno”. El realizador también fungió como presidente de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas, de 2010 a 2012, por lo que opinó que iniciativas como el “Día del cine mexicano”, que se celebra cada 15 de agosto, son “una vergüenza" porque “el cine es parte de nuestra cultura y todos los días deberían ser días de cine mexicano”. A 27 años de su ópera prima, La mujer de Benjamín, reflexionó sobre su generación de cineastas y el “nuevo cine mexicano”, aquella etiqueta que recibieron las películas durante los años 90. “Mi generación y las nuevas generaciones están muy bien en cuanto a historias, sólo falta lograr que vaya más gente a verlas. Hubo ‘nuevo cine mexicano’ en los 70, y luego en los 90, y otra vez se está hablando de un renacimiento”, explicó. “Lo que ha pasado a lo largo de las décadas es que siempre hay nuevos autores y propuestas, y un aire fresco de realizadores que mantienen viva nuestra identidad y nuestra industria”. Por Carlos Celis