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Crece el grito de "rabia" femenino

ESPECTÁCULOS

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El poder femenino se apoderará de la Ciudad de México, gracias al Grrrl Noise, uno de los festivales de música que buscan empoderar la música hecha por mujeres. Después de cuatro años, Cat Power regresa a México con su voz y guitarra, y un estilo simple. En esta ocasión, Chan Marshall, su nombre real, es la headliner del evento que continúa con un movimiento musical de féminas que se están haciendo escuchar. “En México y el mundo hay una disparidad grande en los festivales musicales, la mayoría carece de talento femenino y mixto, cuando en realidad sí hay. Por eso decidimos crear éste, como un contrapeso, una respuesta femenina”, dijo Juan Carlos Veraza, director del festival en entrevista a El Heraldo de México. La voz áspera pero dulce de Cat Power se une al rock indie de Best Coast y a los beats rápidos y sonidos punzantes de Warpaint complementando el talento internacional. Mientras que los sintetizadores y música híbrida de Sotomayor y la sensualidad y R&B de Girl Ultra dan voz a las bandas nacionales en el evento que forma parte de la quinta edición del Women’s Weekend CitiBanamex. Para Veraza la equidad en la música no debería ser un tema a discusión, sin embargo, tan sólo en el 2017, ocho de cada 10 headliners de los 14 festivales más importantes a nivel mundial fueron bandas masculinas, y no porque no existan opciones o no sean rentables, sino más bien por una cuestión cultural que segregaba a las mujeres del rock. “Actualmente hay muchas bandas femeninas y sólo se tienen que abrir los espacios para que toquen y se consoliden en este ambiente, como otras bandas masculinas, sólo necesitan espacios para que toquen y descubran su talento”, agregó. Veraza no cree que la falta de presencia femenina en los festivales sea por una cuestión monetaria, ya que hay varias headliners como Beyoncé o Rihanna, o quizá en un lado más rockero está Warpaint, quienes son iguales de taquilleras que las bandas masculinas. Con el fin de no caer tampoco en la falta de equidad, esperan que esta primera edición tenga éxito para que continúe en los próximos años, donde buscarán tener más presencia de grupos de hombres o mixtos. “Es padre formar parte de este movimiento de lucha de la feminidad; de la mujer que también tiene ambiciones; que está involucrada en el arte. Es raro llegar a los conciertos y ser la única mujer”, declaró Paulina de Sotomayor. Bajo el lema de fortalecer a la mujer, el arte del cartel del festival también estuvo a cargo de una diseñadora femenina: María Conejo, una mexicana que se caracteriza por crear gestos corporales, mostrando el cuerpo femenino fuera de contexto. CRECE EL RUGIDO FEMENINO Han pasado 48 años de la muerte de Janis Joplin, la primera mujer en ser considerada un estrella de rock. Inició su carrera en los grupos Big Brother & The Holding Company y Kozmic Blues Band, pero impulsada por su mánager se lanzó como solista en 1969 con su álbum I Got Dem Ol´Kozmic Blues Again Mama. Sin embargo, un año más tarde falleció en un hotel de Hollywood por una sobredosis, justo cuando grababa el álbum Pearl, del que se desprende “Me and Bobby McGee”. Sus letras iban en contra de la sociedad de consumo, de la guerra, de los estereotipos. Otra mujer importante en la música a nivel mundial es Nic Endo, integrante de la banda alemana Atari Teenage Riot (desde 1997) que se desenvuelve en la música electrónica, y quien es la responsable del sonido ruidista de la banda: sus letras cuestionan el sistema económico, político y libertad de expresión. Shirley Manson, quien después de pasar por dos grupos, en 1994 se convirtió en la vocalista de Garbage, una de las bandas privilegiadas que sobrevivió a los 90 y se mantiene fiel a sus orígenes. Recientemente, otro grupo fuerte de féminas es Pussy Riot, quienes con su música punk y hardcore se manifiestan en contra del papel de la mujer en Rusia y la política implantada por Vladimir Putin y por sus protestas han sido encarceladas y señaladas por el gobierno de su país, aunque su movimiento ha traspasado fronteras y muchos artistas las han apoyado en su constante lucha. POR PATRIIA VILLANUEVA