Se fue bailando cumbia

El cantante y acordeonista mexicano fue despedido por 25 mil personas al ritmo de Los Caminos de la vida

HOMENAJE. En la Basílica de Guadalupe de Monterrey se llevó a cabo una misa. Foto: AFP
HOMENAJE. En la Basílica de Guadalupe de Monterrey se llevó a cabo una misa. Foto: AFP

Por última vez, el cantante y acordeonista mexicano estuvo en un escenario, donde al ritmo de, Aunque no sea conmigo y Los Caminos de la vida, 25 mil seguidores le dieron el último adiós.

Un pequeño entarimado fue colocado a las afueras de la Basílica de Guadalupe de Monterrey, donde tras la misa de cuerpo presente estaba planeado hacer sonar algunos de sus éxitos para acompañar la partida del cortejo fúnebre y así continuar con el recorrido por las calles que vieron crecer al Rebelde del Acordeón, cuyo destino final es el Cerro de la Campana.

Yo no lo vestí con trajecito. Fue un pantalón blanco y camisa floreada, mencionó Juany Ortiz, viuda de Celso.

Fue a las 12:00 horas cuando los restos del regiomontano ingresaron a la Basílica, recinto que lucía a su máxima capacidad y en donde se ofició una misa por el padre Juanjo Martínez.

Al centro el féretro, el cual la familia decidió abrir, y a su alrededor imágenes del intérprete de Cumbia sobre el río, Cumbia poder y Reina de cumbias.

La ceremonia religiosa concluyó, el féretro se cerró y fue llevado ante el escenario.

Ahí se mantuvo por varios minutos, rodeado de sus fans que no dudaron en cantar y bailar en honor a su artista, a quien le aplauden que siempre fue uno de los suyos, del pueblo, y que nunca, pero nunca, se le subió la fama.

Por Gabriela Dimas y Agencias.

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