Red Hot Chilli Peppers cautiva en el Palacio de los Deportes

La banda comenzó la primera presentación en nuestro país; dicen que México tiene un gran corazón

Foto Manuel Tejeda
Foto Manuel Tejeda

Por un momento, las 21 mil almas que abarrotaron el Palacio de los Deportes, según organizadores, fueron Barney Gómez.

¡Queremos a los Chili Peppers!, gritaban, en coro y entre carcajadas, sectores de la muchedumbre tal y como lo hizo el personaje de Los Simpsons, cuando la banda californiana visitó Springfield.

El humor se fue extinguiendo cuando la espera se fue incrementando. Chiflidos desesperados exigían la salida de los músicos pasadas las 21:00 horas. Quince minutos después, cuando se extinguieron las luces, la expectativa se transformó en locura.

Niños, jóvenes y adultos saltaban en sus lugares del graderío. Y en pista, los fans ahí aglomerados se movían como olas chocando contra un peñasco. Todo al ritmo de Around the world, rola que abre el disco Californication y que aquí fungió como introducción a una noche destructiva.

Hola, México, dijo Anthony Kiedis, en su primera interacción.

Estamos calentando, estamos calentando, advirtió Flea, el bajista de Los Peppers, quien también es conocido por sus pequeñas participaciones actorales en películas como Volver al futuro II, Baby Driver y más.

Al contar con 34 años de trayectoria, la banda ha tenido varios cambios en su alineación. John Frusciante es uno de los guitarristas que dejó huella profunda en los corazones de los fans cuando se marchó.

Y por unos minutos, la gente dejó de echarlo de menos gracias a la poderosa interpretación de Josh Klinghoffer (su reemplazo), durante Scar Tissue, una rola en la que predominan los solos de guitarra.

Dark necessities, single de su más reciente álbum, The getaway (el cual vinieron a presentar), hizo que el gentío se fijara más en la escenografía: una serie de luces colgantes que cambiaban de altura y color de imprevisto. Miles de celulares se alzaron para grabarlas y fotografiarlas.

Muchas gracias. Mucho amor para ustedes, tienen un gran corazón, México. Estamos muy agradecidos de venir aquí, por el apoyo que, después de tantos de años, nos siguen dando. De verdad, muchas gracias, exclamó Flea, para ganarse más aplausos.

Los Peppers dejaron atrás la época en que, a la menor provocación, se desnudaban en el escenario y se aventaban a sus seguidores desde el entablado. Pero no por ello han dejado de tocar menos fuerte, especialmente Chad Smith, baterista inamovible del cuarteto.

Era visible que los ejecutantes se la estaban pasando bien. Pues, entre cada canción, se daban tiempo de improvisar (o echar el jamming) para deleite de todos sus admiradores.

Tras una larga tanda de sus más recientes melodías, la cual concluyó con Go robot, los Red Hot Chili Peppers transportaron a todo el Domo de Cobre a finales de los años 90 al ritmo de Californication, canción que hizo patria en miles de las mentes de los allí reunidos.

Kiedis mandó al diablo la playera que había portado durante el show. Con el torso desnudo, emuló el videoclip de su éxito, en el que incluso aparece como un personaje de videojuego. Las luces móviles dibujaron un asterisco, emblema de los RHCP.

Su versatilidad hizo gala al transitar del hard rock al funk. Ese puente lo trazó Tell me baby, single que se desprende de Stadium Arcadium, otro disco que es pieza angular de su discografía.

Ya que la máquina del tiempo tenía pagados sus peajes, los músicos fueron a un pasado más lejano. Aterrizaron en Higher ground, un himno para aquellos que ya van más allá de los 40 años en su kilometraje. En la parte final, una invitación a armar un slam, sólo llovieron vasos de cerveza llenos de algún líquido.

De pronto, el clímax de la noche llegó con una balada llena de nostalgia… Under the bridge, una rola llena de añoranza, que retrata a Los Ángeles como si fuera una fotografía y que fue compuesta luego de un periodo oscuro para Kiedis, en el cual pisó el más hondo de los infiernos del alcohol y drogas, y como Dante, salió avante.

Antes de retirarse por primera vez del escenario, la banda puso imágenes del sismo del 19-S. La gente aullaba de alegría.

En punto de las 23:00, los Red Hot Chili Peppers dijeron adiós, no sin antes probar las cualidades al rap de los asistentes, gracias a Give it away, rola en la cual el cantante emuló el flow de Dr. Dre, Snoop Dogg o cualquier MC de la costa oeste, incubadora y hogar de los ídolos del evento.

Mucha paz y amor, México. Muchas gracias, muy sincero, buenas noches, dijo Flea, como punto final.

 

Por Manuel Tejada 

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