Pet Shop Boys: noche de fiesta y recuerdos

El dúo británico se presentó ante 19 mil personas que bailaron, corearon y se emocionaron con los éxitos de sus 36 años de trayectoria

Notimex.
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¡Órale, dejen bajar! No todos vamos a ‘yutú, dice una voz que desata cientos decenas de risas. El tren abre las puertas en la estación Velódromo y, a cuentagotas, la gente sale de los vagones.

Varios intercambian miradas, como para asegurarse que están en el lugar correcto: a unos metros del Palacio de los Deportes, recinto en el que Neil Tennant (voz) y Chris Lowe (teclados y sintetizadores) conquistarían las mentes y oídos de los 19 mil 500 asistentes que acudieron a su cita del martes por la noche, según organizadores.

El camino de la estación al Domo de Cobre era confuso. Los revendedores y el ambulantaje sólo estaban ocupados en ofertar mercancía de U2. La de lo Pet lucía en segundo plano, casi oculta entre los rostros de los músicos irlandeses.

Toda duda quedó esclarecida a las 21:15 horas: la pareja dejó verse cuando dos biombos sobre el escenario dieron una vuelta de 180 grados.

Ahí estaban los británicos, ataviados en trajes negros y cascos plateados, como si recién hubieran salido de una máquina del tiempo de las películas de los años 50.

¡Hola! Buenas noches, México. Somos Pet Shop Boys. Es bueno volver a nuestra ciudad favorita del mundo. Esta noche estaremos los Pop Kids, dijo el cantante, combinando inglés y español, tras Inner Sactum y Opportunities (Let’s Make Lots of Money), primeras canciones de la noche.

El show fue como un punto y seguido de su presentación en el Corona Capital del año pasado, pues la escenografía y el setlist no cambiaron mucho. Eso sí, la pantalla situada detrás de los ejecutantes cautivó la atención de muchos, como quedó revelado cuando miles de celulares se alzaron para registrar todo lo que proyectaba.

En 36 años de carrera, el grupo ha logrado varios hits. Y el primero en ser cantado como himno por gran parte de la audiencia (cuya edad rondaba entre los 25 y 45 años) fue New York City Boy.

Pese a contar con arreglos distintos a la versión original, sus fans se entregaron por completo a la interpretación de Tennant. Al final, recogió una bandera nacional que le arrojaron de las primeras filas y la entregó a alguien de su staff.

El clímax de la velada llegó de la mano con la ejecución de West End Girls, una rola cuyo coro fue cantado por la gran mayoría de la gente. Hasta varios niños aparecieron sobre los hombros de adultos durante el tema.

La emoción continuó hasta Home and Dry, canción con un beat más lento en la que los seguidores de la agrupación aprovecharon para iluminar la sala de eventos con las luces de sus teléfonos móviles.

El show, a partir de ese momento, se convirtió en una fiesta electrónica gracias a la reproducción de melodías como Vocal, The Sodom and Gomorrah Show e It’s a Sin, uno de los tracks más bailables del evento.

La recta final del espectáculo cayó con Go West, una rola que marcó la llegada de un festival, pues unas esferas multicolores coronaron el escenario. A continuación, el cantante presentó a los tres músicos que los acompañan.

Tras una pausa de dos minutos, los Pet Shop Boys cerraron la velada con Domino Dancing, en la que sus incondicionales sacaron sus últimos alientos en canto y Always on my Mind, tema popularizado por una compañía de celulares, con el que cerraron su concierto a las 23:05 horas.

 

Por Manuel Tejeda

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