Más de mil 500 firmas, el acervo del Auditorio Nacional

Tras sus shows en el recinto, los artistas dejan como recuerdo de su acto una rúbrica

FOTOS: PABLO SALAZAR
FOTOS: PABLO SALAZAR

Un libro es un libro; pero cuando se suman en 30 tomos y se vuelve un hábito, y el artista lo hace una tradición al dejar su autógrafo con una dedicatoria, el tiempo se encarga de convertirlo en un valor invaluable, es en ese momento cuando se convierte en un acervo para el Auditorio Nacional, comentó Teresa Hurtado Ponce, coordinadora de prensa y relaciones públicas y acervo del recinto, durante una charla con El Heraldo de México.

En una noche mágica el artista se entrega a su público, posteriormente al bajar del gran escenario del recinto de Reforma, y con toda esa euforia, el encargado de camerinos sabe cuál es el momento indicado para pedirle que deje impresa su huella en los tomos que se han recolectado desde 1991, tras la remodelación que se le realizó al recinto.

Son 30 tomos los que hasta la fecha han reunido con más de mil 500 autógrafos de las diferentes personalidades que han pisado El Coloso de Reforma.

Hurtado Ponce expresó que la primera firma que se plasmó en los libros fue la del ex presidente Carlos Salinas de Gortari. A los libros les damos un tratamiento previo, están hechos por artesanos mexicanos, con una calidad del papel óptima, y se van rotulando con base en las fechas de las presentaciones que se programan.

Se hace un trabajo previo con un calígrafo especial, así que cuando llega el artista encuentra ya preparada la página en donde va a plasmar su rúbrica, o pueda hacer lo que se le antoje en el momento, dijo.

Para la coordinadora existen algunos autógrafos entrañables tales como el del gran mimo Marcel Marceau y de El Charro de Huentitlán, don Vicente Fernández.

El mimo tocó nuestro escenario en 2004 y nos pintó una imagen evocadora, ya que se dibujó a él mismo y puso un sol brillante, que quizá le representó a México. Él vino huyendo de Europa por la guerra, y se volvió una figura mundial. Cuando viene a México deja un legado con puño y letra, expresó.

Por otro lado, Vicente ha dejado huella no sólo en el escenario, sino también en el famoso libro al pintar a un costado de su autógrafo la figura de un caballo.

Son elementos que él ama, un animal que forma parte del artista al ser un arraigo en el deporte nacional que es la charrería, externó.

Otra firma de la cual Teresa tiene un buen recuerdo, es la de Plácido Domingo, la cual con una caligrafía impecable quedó plasmada en el tomo, además imprimió de puño y letra una partitura, con unas notas que han quedado para la posteridad, algo de la experiencia del gran tenor.

En pocas ocasiones se han mostrado los libros, pero sí creo que se debe hacer un compendio. Es una idea que ha estado presente y que valdría la pena compartirlo con el público, porque es la memoria de lo que aquí ha pasado, argumentó.

Por último, la coordinadora mencionó que el valor que tiene para el recinto es invaluable. De algún modo es el recuento de momentos irrepetibles.

Entre los que también firmaron, están: Chayanne, Ringo Starr, Luis Miguel, Sting, el maestro Bob Dylan, pero no solo músicos han firmado los tomos, también existe la firma de el Dalai Lama, quien se presentó en el recinto en el año 2011.

Por Manuel Camacho

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