El cine mexicano rema a contracorriente en la cartelera nacional

Cuando una sola película acapara el 96% de la cartelera ¿el público tiene la posibilidad de elegir qué ver? Expertos reflexionan sobre ello a propósito de la entrega del Ariel

FOTO: DALILA CARREÑO
FOTO: DALILA CARREÑO

 

¿Qué tanta posibilidad tiene un espectador de elegir qué ver en el cine cuando en un fin de semana la cartelera puede llegar a estar ocupada, hasta en un 96 por ciento, por la misma película?

Un escenario así se vivió a finales de abril, entre el estreno de la cinta mexicana Sueño en Otro Idioma, que esta noche compite por 16 premios Ariel, y Avengers.

En ese entonces, de las 16 salas disponibles en Cinépolis Forum Buenavista, en 13 se proyectaba Avengers, con un total de 47 funciones.

En dos salas más Gnomos al Ataque con un horario en cada una. Y solo en una anunciaban Sueño en Otro Idioma. En un horario.

Sin embargo, el caso de Sueño… no es único, hay otras producciones mexicanas como Batallas Íntimas, La Libertad del Diablo y Oso Polar que también han visto mermada su capacidad de exhibición prácticamente desde que se estrenan.

Expertos consultados coinciden en que, en un escenario así, es difícil que el público tenga la libertad de elegir qué ver y por ello es necesario legislar y reformar la actual Ley Federal de Cinematografía para que haya igualdad de condiciones en la exhibición de películas mexicanas frente a producciones extranjeras.

ESCENA DE LA CINTA SUEÑO EN OTRO IDIOMA (DIRECCIÓN: ERNESTO CONTRERAS) FOTO: ESPECIAL

Mónica Lozano, directora general de Alebrije Producciones, explica que, pese a que cada fin de semana se estrenan 6 o 7 películas, el modelo de exhibición actual no es equilibrado.

De repente una sola película estrena en el 60, 70 u 80 por ciento de las pantallas -de las casi 7 mil que hay en México-, eso hace que el otro 20 se reparta en el resto de las películas, afectando la posibilidad de que el público las tenga disponibles.

Eso significa que el espectador se ve orillado a ver lo que hay en cartelera.

En ese sentido, Lozano dice que se debe procurar que el cine mexicano y el de otros países sean accesibles para todos porque uno de los temas que tiene que ver con derechos humanos es la diversidad y pluralidad y que no solo exista un cine hegemónico que históricamente es el que se ve en las pantallas de México y del mundo.

No puede haber competencia ni libre mercado cuando no hay oferta diversificada, puntualiza.

Lozano retoma el ejemplo de Avengers que se estrenó el 27 de abril en el 94.7 por ciento de las casi 7 mil pantallas del país.

Qué se ve y dónde es una decisión del programador. Entonces, ¿dónde está la posibilidad de competencia? Esa no puede ser la oferta diversificada y plural que tenemos que tener, asegura Lozano.

Víctor Ugalde, presidente del Observatorio Público Cinematográfico, agrega que, en estos casos, el espectador es una víctima que ve anulada su libertad de elección.

Por medio de la imposición comercial se violan los derechos humanos del espectador. Es un modelo de negocio de exterminio.

Eso va en contra de la libre competencia. Son prácticas depredatorias en las que un agente económico perjudica a los demás.

El también director lamenta lo que a su juicio es el control que la Motion Picture Association of America (MPAA) -que agrupa a los estudios Walt Disney, Sony Pictures, Paramount Pictures, 20th Century Fox, Universal Studios y Warner Bros- ejerce en las decisiones relacionadas con la exhibición de películas en México.

En otro país ya les hubieran puesto una multa. Pero en México, mientras tengamos los dirigentes que tenemos, se le seguirá llamando el país de la impunidad. Queremos que haya una competencia real, reitera Ugalde.

En ese sentido, un distribuidor de cine consultado, quien prefiere el anonimato, es contundente al afirmar que hay una elección inducida.

Si vas con tu familia o con tu pareja, ya hiciste el viaje para irte a meter a un plaza, y digamos que eres un espectador normal, dices: ‘vamos a ver qué hay’ y resulta que hay 10 pantallas con la misma película y empieza cada 15 minutos entonces se puede decir: ‘vamos a ver esta’.

ESCENA DE LA PELÍCULA LA LIBERTAD DEL DIABLO (DIRECCIÓN: EVERARDO GONZÁLEZ) FOTO: ESPECIAL

Everardo González, director de La Libertad del Diablo, película que se estrenó el 16 de marzo pasado con 18 copias, coincide en que no hay opción de elegir.

Hay una competencia desleal de la MPAA en espacios que tienen intereses con los grandes estudios.

En el caso de La Libertad del Diablo, explica que tuvo que llegar a diferentes acuerdos para que siga en cartelera.

Dependemos de la voluntad de las cabezas de Cinépolis, que respaldaron un poco la película.

Con Cinemex nos abrieron una pausa porque hay que meter otros estrenos y después volvimos, pero son negociaciones muy complejas, lo mismo hice con Los Ladrones Viejos y Cuates de Australia.

Para Ernesto Contreras, director de Sueño en Otro Idioma, película que se estrenó el 20 de abril con 150 copias, esta situación se debe a la falta de regulación en la legislación actual.

Y no solo de cine mexicano sino del cine en general. El modelo que se practica en países como Francia es ideal porque se puede exhibir una película hasta en el 30 por ciento de toda la nación y eso garantiza una diversidad y que el público pueda elegir.

Pero en México, agrega el también presidente de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas, es muy común que, en un fin de semana, el 96 por ciento de pantallas esté ocupado por un solo blockbuster.

No tiene que ver con la defensa del cine mexicano sino con la diversidad. Tiene que ver con igualdad de condiciones y una competencia justa, dice Contreras.

En el caso de Oso Polar, ganadora en la categoría de Mejor Película en el Festival Internacional de Cine de Morelia, su director, Marcelo Tobar, asegura que no hay interés en el cine mexicano como producto cultural, sino únicamente como producto mercadológico.

Ha habido mucha falta de respeto con el cine mexicano. Pienso que el cine y la cultura es un derecho y el Gobierno está obligado a protegerlo. Y si lo va a proteger, entonces está obligado a difundirlo y regularlo, dice.

Por su parte Lucía Gajá, directora de Batallas Íntimas, estrenada en noviembre del año pasado con 14 copias, agrega que a partir del Tratado de Libre Comercio se abrió un espacio muy amplio para películas principalmente de EU, que vienen con un gran apoyo publicitario.

Se les da prioridad en pantallas mexicanas porque son películas que recaudan muchísimo dinero. Creo que esta situación tiene que ver con una ganancia económica, resume la cineasta.

ESCENA DE LA PELÍCULA BATALLAS ÍNTIMAS (DIRECCIÓN: LUCÍA GAJÁ) FOTO: ESPECIAL

¿Igualdad de condiciones?

Víctor Sotomayor, quien forma parte de la industria cinematográfica en el sector de proveedores asegura que, pese a todo, los intentos para dar más apoyo a la distribución y exhibición de cine mexicano son latentes.

¿Hay igualdad de condiciones en la exhibición de películas mexicanas?
En términos prácticos sí porque si cumple con la garantía de taquilla y si evidentemente es un éxito, siguen programándola. Me remito a casos como Nosotros los Nobles.

De acuerdo con el Anuario Estadístico de Cine Mexicano 2017, esa película fue vista por 7.1 millones de personas y se encuentra en el segundo lugar del Top 10 de películas mexicanas con mayor asistencia a las salas de cine entre los años 2000 y 2017, secundada por No se Aceptan Devoluciones.

Sin embargo, reconoce que hay producciones mexicanas que se quedan atoradas.

Cuando se compite con blockbusters americanos estamos en una enorme desventaja comercial por la potencia que tienen de entrar con un número importante de salas, con una campaña de mercadotecnia fuertísima. En términos de demanda sí es una situación desigual.

De cualquier forma, Sotomayor dice que el exhibidor cumple su misión.

Él tiene que hacer rentables sus salas. Ese es su negocio y tiene que usar su mejor criterio logístico y operativo para que le sea rentable. Si el público demanda el mayor número de películas y el mayor número de exhibiciones al día, esto le da la pauta para tener una tendencia favorable hacia ese producto, reflexiona.

Pero aunque sea cuestión de negocio, Mónica Lozano añade que las condiciones de exhibición tendrían que cambiar.

Tiene que haber una apertura para dialogar. Puedo entender que es un negocio, pero obligatoriamente también tengo que ver qué hacemos para que haya condiciones para que todo tipo de cine se exhiba, dice.

De acuerdo con cifras del Anuario Estadístico… las 10 películas con mayor asistencia del año pasado en México provinieron de Estados Unidos como país productor o coproductor. En el Top 3 se encuentran: Coco, Rápidos y Furiosos 8; y Mi Villano Favorito 3.

Además, se explica que a diferencia de 2016, cuando 9 películas mexicanas se estrenaron en más de mil pantallas, en 2017 sólo fueron tres: ‘3 Idiotas’ (2 mil 103), ‘Todos Queremos a Alguien’ (mil 576) y ‘Cuando los Hijos Regresan’ (mil 617).

El cineasta Marcelo Tobar agrega que el discurso de que el complejo tiene derecho a poner la película que más venda porque su negocio es llenar la sala y vender palomitas está bien, pero que eso debería pasar en un 80 por ciento de sus salas.

Debería haber un 20 por ciento en donde tenga que colocar películas mexicanas en todos los complejos de todas las salas, no solamente los que están perdidos en medio de la nada.

Oso Polar, su película, que es la primera que se filma en México con un iPhone, se estrenó con cinco copias y se sigue presentando en algunos circuitos.

En el caso de Lucía Gajá dice que si no hay apoyo en exhibición y publicidad previa se genera una bola de nieve donde la atención se va a ir hacia todas esas películas consideradas blockbusters.

Creo que se ha hecho a un lado el darle un lugar prioritario y principal al cine mexicano en nuestras pantallas.

Y aunque se contactó a Cinépolis y Cinemex para conocer su opinión, no respondieron a las preguntas.

¿Qué dice la ley?

La Ley Federal de Cinematografía, en su artículo 19, explica que los exhibidores reservarán el 10 por ciento del tiempo total de exhibición a la proyección de películas nacionales. Y que se estrenarán por un periodo no inferior a una semana.

Sin embargo, una vez concluido ese lapso, es muy común que las quiten de cartelera.

Sin duda hoy tenemos una ley obsoleta, que incluso no define expresa y claramente qué significa la cuota de pantalla, que para mí tiene que ver con la disponibilidad del cine mexicano en todas las pantallas del país, en todos los horarios, en todos los días del año, garantizado ese 10 por ciento. Y la ley no tiene sanciones para poder hacer cumplirla, explica Mónica Lozano.

Es por ello que, por ejemplo, es frecuente que los horarios se cambien de forma arbitraria.

Ellos [los exhibidores] programan la película y si ven que no está haciendo números que les parecen atractivos, la desprograman o le cambian el horario y eso hace que el público ni siquiera entienda qué está pasando.

Otra situación que resulta ambigua, secunda Victor Ugalde, es que en el Artículo 45 del Reglamento de esa misma Ley no se especifica el número de horarios designados para los estrenos.

No es lo mismo que te den una semana con una función a que te den una semana con todas las funciones (de cuatro a seis por día). Los resultados serían bien diferentes, dice Ugalde.

Sin embargo, dice, si programan una película a las 11 de la noche, probablemente tenga poca asistencia.

¿Quién va a esa hora con esta inseguridad?, entonces alguien ve una sola opción cada 20 minutos, a lo mejor no era lo que querían ver, pero en las estadísticas aparecerá como que sí.

Everardo González agrega que otro gran problema es que hay películas que no tienen la capacidad de hacer promociones millonarias, que dependen de la recomendación; y que el espectador difícilmente llena la salas el primer fin de semana.

Y por supuesto que una segunda semana, respetando los mismos horarios, ayudaría a las películas que, si son buenas, tengan más posibilidades de permanecer en cartelera.

El problema, agrega, es que la exigencia del exhibidor consiste en mantener el promedio [de asistencia] del resto de las películas.

Y eso es prácticamente imposible porque en México no necesariamente se hace solo cine de entretenimiento, eso juega un poco en contra del público masivo, porque al no tener campañas millonarias, la gente no necesariamente va a llenar la sala, explica Everardo.

En ese sentido, Mónica Lozano añade que la rentabilidad de las películas viene por el número de funciones, horarios y por la capacidad de la sala.

Y normalmente las películas mexicanas se programan en horarios no suficientemente atractivos y en salas suficientemente importantes de manera que muy en automático de su estreno, por los números que reportan, pareciera que en términos de los promedios de los cines no funcionan y hace que salgan de programación. Siempre me cuestiono si es la película, o cómo está programada o si son los horarios o si es el nivel de inversión.

Otra situación en contra es que muy pocas películas mexicanas se exhiben a nivel nacional.

Si se estrenan 80, a lo mejor solo 10 llegan a toda la República Mexicana y no pasa lo mismo con un blockbuster, reflexiona Lozano.

El distribuidor cinematográfico consultado añade que tampoco hay una regulación sobre la nacionalidad y el tipo de películas que se exhiben.

No hay absolutamente nada que restrinja la cantidad de copias de una misma película dentro de un complejo, lamenta.

Además, dice que en el México de hace 50 años, cuando existía la compañía Operadora de Teatros y la Cadena Oro, la oferta era mucho más amplia con cine inglés, italiano, francés, griego, ruso; sin que hubiera distinción entre cine de arte y comercial.

No dominaba una cinematografía sobre otra. Se le llamaba un sistema de exhibición vertical: una película tenía dos, tres o cuatro copias. En la década de los 70´s, si no mal recuerdo, con el cine mexicano, se comenzaron a abrir mucho más cines dedicados a una sola película, a esto se le empezó a llamar tipo de exhibición horizontal: una sola película en muchas pantallas.

En ese sentido, Contreras dice que: si no hay espacio para que cualquier película demuestre que puede sobrevivir, interesar y gustar, se estrangula la diversidad fílmica.

MARCELO TOBAR, DIRECTOR DE LA CINTA OSO POLAR. FOTO: ESPECIAL

Marcelo Tobar agrega que, como pasa en otros países que protegen su cultura, tendría que haber una cuota de taquilla en los cines comerciales para el cine mexicano o una red alternativa de cinetecas.

El público sí quiere ver la película de Derbez, pero en una de esas también quiere ver una de (Alonso) Ruizpalacios o Los Adioses de Natalia Beristain y si tienes chance de que está cerca de tu casa y no dura una semana, a las 11 de la mañana, la gente va a ir a verla. Tiene que estar regulado.

¿Qué papel juega el público?

Everardo González no está muy seguro qué tanta es responsabilidad del espectador.
No sé si sea el espectador o la política educativa del país en donde el arte es un ornamento. No hay una política de formación cultural desde la infancia, como en otros países.

Por su parte, Mónica Lozano reconoce que a veces hay quejas de que el público no ve otro tipo de cine.

Pero es formación y educación, si solo te dan a comer zanahorias a lo mejor comes zanahorias porque el gusto por otra cosa no lo tienes. El equilibrio es lo que haría que sea algo más ordenado, correcto y justo.

Ernesto Contreras dice que siempre y cuando el público tenga la posibilidad de elegir, es probable que descubra que hay otras opciones.

Deberíamos, como espectadores, tener la oportunidad de elegir las películas y que estén disponibles, no coartar la elección del espectador.

Urge actualizar la ley

El distribuidor entrevistado asegura que urge reformar la Ley Federal de Cinematografía.

No puede ser que siempre va a estar atropellada cualquier producción que no esté soportada por estos inmensos consorcios mundiales que son los estudios. Cada vez es más frecuente que aparecen estas películas de superhéroes o de lo que sea y barren con toda la cartelera.

Contreras agrega que en el Foro por el Cine Mexicano, celebrado en Guadalajara en marzo pasado, se invitó a los seis precandidatos que en ese momento contendían a la Presidencia para que los acompañaran.

Por un tema de veda electoral no podían participar, pero lo que ellos querían era que solamente conocieran sus inquietudes o que acudiera alguien del área de cultura de sus campañas.

Los seis precandidatos respondieron amablemente, pero solamente uno envió a un representante cultural que fue Morena.

El 8 de junio habrá una continuación de ese Foro en la CDMX.

Gajá, quien en 2008 estrenó Mi Vida Dentro, reconoce que no ha habido gran diferencia en las condiciones de exhibición de ese entonces y las de ahora.

Creo que se tienen que legalizar y renovar los artículos, determinar número de horas y pantallas y regular una equidad de espacios para las películas en general.

Es un problema que una película mexicana no pueda tener derecho a más de una semana de exhibición si es una película pequeña, porque además no da tiempo ni del boca a boca.

Con Batallas íntimas, la cineasta permaneció una semana en salas comerciales, a la segunda le redujeron las pantallas y a la tercer semana ya no estaba; pero en la Cineteca sí.

¿Qué sigue para la industria?

A propósito del cambio de gobierno, Mónica Lozano asegura que éste es un tema que debe resolverse con urgencia.

Creo que es uno de los principales reclamos: que haya un tema de mejores oportunidades de exhibición, de transmisión, de programación de cine mexicano y cine del mundo. Que como espectador tengamos la oportunidad de elegir un cine diverso y plural.

Es un tema muy sensible, sabemos que hay un conflicto grave en ese sentido y yo soy optimista de que podemos lograr algo en la nueva gestión de gobierno y presidencial.

Lozano considera que los gobiernos y países deben procurar la diversidad y la pluralidad que aminore la desproporción.

POR DALILA CARREÑO

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