Caifanes da nostálgico concierto en el Auditorio Nacional

Los miembros de la banda fueron reconocidos con Disco de Oro y Platino por sus 30 años de carrera

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Vestido con una camisa roja y puntos negros, chaleco y un pantalón gris, Saúl platicó con el público en varias ocasiones. Foto: Patricia Villanueva

Caifanes hizo del Auditorio Nacional una máquina del tiempo, y viajó al pasado al recordar sus éxitos musicales. Ofreciendo una noche llena de nostalgia a los miles de asistentes que se dieron cita en el lugar. Además, fueron reconocidos con Disco de Oro y Platino por los 30 años de trayectoria.

Entre el público se apreciaban adolescentes, jóvenes, adultos, parejas y familias, algunos portando con orgullo, playeras de la banda. Desde las 20:00 horas comenzaron a entrar al recinto, luciendo, en su mayoría, playeras de la agrupación y especulando el setlist.

En cuanto las luces se apagaron, los gritos ensordecedores sonaron en todo el lugar. Antes de que nos olviden fue el primer tema que tocaron Saúl Hernández, Sabo Romo, Alfonso André y Diego Herrera, además los acompañó Rodrigo Pérez. Mientras en la enorme pantalla central y las dos laterales se proyectaban imágenes de los estudiantes desaparecidos y las manifestaciones que exigen su búsqueda y justicia.

Con Hasta morir, Ayer me dijo un ave y Nada comenzaron la noche, en el último tema Diego deleitó al público con la música de su saxofón.

Como seres humanos nunca vamos a evolucionar, si no amamos a los animales. Cuando entendamos que una hormiga es igual de importante que una ballena o cualquiera de nosotros, lograremos un equilibro en el planeta, dijo Saúl.

En la pantalla central aparecieron imágenes de animales maltratados o asesinados, mientras sonaba Tortuga, de su tercer disco de estudio, lanzado en 1992.

De este mismo disco, continuó con Mariquita, una canción que pocas veces tocan en sus conciertos y fue celebrada por varios fans. Pero el público unió su voz para cantar La célula que explota.

La fiesta siguió con Debajo de tu piel (la proyección de tatuajes de los fans alusivos a la banda), No dejes qué, Para que no digas y Te estoy mirando. Estamos brincando entre atmósferas, en una vida que ha sido bendecida por la música y ustedes. Esta canción es del primer disco y es importante, porque representa, de alguna manera, lo que es este grupo, dijo el vocalista de la banda.

Vestido con una camisa roja y puntos negros, chaleco y un pantalón gris, Saúl platicó con el público en varias ocasiones. No importa lo que pase o ¿cómo estés?, tu corazón es más poderoso que el destino. Tú eres lo más grande para resolver tus heridas, gritó, antes de cantar su nueva canción, Heridos.

La velada continuó con Cuéntame, Dioses ocultos, Afuera, Metamorféame (algunas personas cantaron en el micrófono), Gatos, Aviéntame y Nos vamos juntos. De vez en cuando, en la pantalla central se leían citas de Bertolt Brecht, Juan Rulfo, Ali Chumacero, Eduardo Galeano, Jorge Luis Borges y Frida Kahlo.

La banda dejó el escenario, pero ante el aclamo del público, regresó con el saxofón de Diego para ofrecer grandes versiones de Quisiera ser alcohol, Nubes y Viento, las cuales fueron parte de los últimos cinco singles. El viaje terminó, como todos sus conciertos… con La negra Tomasa.

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Por Patricia Villanueva Valdez

lhp

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