SAT

Sustituye al RIF: Apuestan por atraer a informales

El SAT prevé ampliar la base tributaria hasta 35% en cinco años, con el nuevo Régimen Simplificado de Confianza

ECONOMÍA

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Entrar al nuevo régimen impide las deducciones. Foto: Especial

El Régimen Simplificado de Confianza (RSC) pretende incluir en la formalidad fiscal a los micro y pequeños negocios, un proceso que inició con el Régimen de Incorporación Fiscal (RIF).

El Servicio de Administración Tributaria (SAT) prevé con el nuevo régimen ampliar la base tributaria 35 por ciento en cinco años, esto implica sumar cerca de 24 millones de contribuyentes.

Durante la administración de Enrique Peña Nieto, en 2014, el RIF fue implementado y tenía como objetivo integrar a la economía formal a los pequeños comerciantes, así como a personas que realizan actividades que no requieren un título profesional, por ejemplo, peluqueros, plomeros o carpinteros, entre otros.

Ahora el RSC busca, además de simplificar los trámites y ofrecer tasas más bajas, sumar a las personas físicas, en su mayoría profesionistas, que eran vetados en los supuestos del RIF.

“El RIF era un sistema muy planeado, pero muy artificial que te llevaba a la formalidad en 10 años. Lo que era atractivo eran  los primeros años, donde la  tasa de impuesto era muy baja, pero después ya no lo era tanto. La mayoría de las personas, muchos pequeños empresarios que estaban en el RIF entran perfectamente a este nuevo régimen”, comentó Diana Bernal, exprocuradora de la Defensa del Contribuyente (Prodecon).

Según el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas (CEFP),  con el nuevo esquema, la autoridad hacendaria apuesta por la atracción de contribuyentes, en lugar de arriesgar por el monto de impuestos pagados.

“Sin duda este régimen buscará que se opte por declarar ordenadamente, dada la baja carga tributaria que representará para ellos y permitirá reducir la evasión y elusión fiscal”, destacó  el centro en un reporte.

El RIF, que aún es vigente, se enfoca en las personas físicas con actividad empresarial e ingresos anuales de hasta dos millones de pesos (mdp), mientras que el Régimen de Confianza busca alcanzar a las personas físicas con ingresos anuales de hasta 3.5 mdp y entes morales con ingresos de hasta 35 mdp.

Cuando los ingresos anuales no son mayores de 300 mil pesos la tasa puede ser de hasta1 por ciento, mientras que la tasa máxima es de 3 por ciento, para quienes tengan ingresos hasta 3.5 millones de pesos.

Fernando Camarena, socio de Foley Arena, indicó que el nuevo régimen es una iniciativa novedosa y creativa, distinta a lo que se ha visto en los últimos dos sexenios, que busca ampliar la base de contribuyentes y hacer más eficiente la recaudación.

La recaudación en México, como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB), es la menor dentro de los países miembros de la OCDE, además dos de cada tres negocios son informales, por lo que aumentar la base tributaria es un gran reto.

Luis Pérez de Acha, explicó que si el RIF desaparece, los contribuyentes van a tener seis meses para cambiar al régimen de confianza o al general.

“Desde mi punto de vista, no sirvió, fue uno de esos experimentos más y es natural su desaparición al aparecer el Régimen de Confianza”, comentó.

José Pizarro, socio de impuestos de EY México, comentó que el RSC es más atractivo que el RIF al facilitar el cumplimiento voluntario de las obligaciones fiscales,  a través de regímenes basados en la confianza ciudadana.

La propuesta de miscelánea fiscal para el siguiente año debe votarse en el Congreso antes del 15 de noviembre, y en caso de ser aprobada, este nuevo modelo entrará en vigor el 1º de enero de 2022, y se plantea que a través de disposiciones transitorias se otorgue un periodo de gracia para que los contribuyentes puedan aplicar tales beneficios, entre ellos realizar las deducciones que tuvieran pendientes y, en su caso, solicitar los saldos a favor a que tuvieran derecho.

PAL