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Potencia del mar sin aprovechar

A pesar de los avances a nivel mundial, México no ha logrado desarrollar proyectos de generación a gran escala a partir de la fuente oceánica. en El país existen zonas que se han identificado con capacidad para aportar electricidad

ECONOMÍA

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Mientras países como Francia, la República de Corea, Canadá, Sudáfrica y Egipto, tienen avances considerables en el desarrollo y uso de la generación de electricidad a partir de la fuente oceánica, México no cuenta con proyectos de este tipo, a pesar de que se han identificado en el país cuatro zonas con potencial para generar hasta mil 57 Gigawatts por hora al año (GWh).

Según la Agencia Internacional de Energías Renovables (Irena, por sus siglas en Inglés), en el mundo hay instalados 532 Megawatts (Mw) para generación de energía con corrientes marinas, en donde Francia concentra 219 MW, mientras que la República de Corea, suma un total de 255 MW.

En cuanto a la modalidad de generación marina mediante la corriente eólica, es decir la instalación de aerogeneradores en mar abierto, en el mundo hay 563.7 mil megawatts de capacidad instalada, en donde destacan China, con 184.9 mil MW e India con 35.2 mil megawatts, así como Egipto con mil 125 MW, y Marruecos con mil 220 MW de capacidad instalada.

[caption id="attachment_654714" align="aligncenter" width="600"] Gráfico: Arturo Ramírez.[/caption]

A pesar de los avances a nivel mundial, México no ha logrado desarrollar proyectos de generación a gran escala a pesar de que existen zonas que se han identificado con potencial para aportar electricidad. Tal es el caso de las Playas Rosarito, en el municipio de Playa Rosa, en Baja California, donde hay un potencial de mil 38 Gigawatts por hora al año, con la modalidad de generación undimotriz, es decir con el uso de la fuerza de las olas superficiales del mar, de acuerdo con datos del Inventario Nacional de Energías Limpias (INEL) de la Secretaría de Energía (Sener).

Otras zonas están en el Alto Golfo de California, en Mexicalli, Baja California; Bahía Adair, en Puerto Peñasco, Sonora; y Río Colorado, en el municipio de Isla Montague, en Baja California, las cuales tienen capacidad de 19.44 Gigawatts por hora al año.

También contempla otras áreas como Cozumel, en Quintana Roo; Canal del Infiernillo, en Sonora; y el Sauzal de Rodríguez, en Baja California, aunque el documento no detalla el potencial.

[caption id="attachment_654715" align="aligncenter" width="600"] Gráfico: Arturo Ramírez.[/caption]

“Como todavía no hay niveles de rentabilidad en este tipo de energía, todavía no se le apuesta a impulsar el desarrollo de este segmento. Estamos dejando pasar una oportunidad de apostarle a poner a México en el desarrollo tecnológico en materia de energía marina, como lo han hecho otros países”, opinó Rodolfo Silva Casarín, experto del Centro Mexicano de Innovación en Energía Océano (CEMIE-Océano).

Explicó que los avances en cuanto a el desarrollo de la energía marina se han centrado en la investigación académica, con más de 300 estudiantes en el país, “hay talento e interés en el tema por parte de las nuevas generaciones, lo que falta es contar con más oportunidades y recursos para impulsar la cadena productiva y desarrollar una industria de la generación de energía marina”.

Según investigaciones, Cozumel podría generar entre 10 y 80 por ciento de su energía si se utilizara la corriente que pasa frente a la isla, con una inversión de 100 millones de pesos. Sin embargo, al no contar con una industria propia, se dificulta el desarrollo de los proyectos porque se requiere importar la tecnología. [caption id="attachment_654717" align="aligncenter" width="600"] Gráfica: Arturo Ramírez.[/caption]

Dentro de las necesidades tecnológicas están desarrollar un mapeo de la energía proveniente de las corrientes marinas, basado en mediciones y modelado; cuantificar la cantidad aprovechable de energía en función de las condiciones de sitio en zonas como el canal de Yucatán y Golfo de California, según el documento “Cartera de necesidades de innovación y desarrollo tecnológico en energía del océano”, elaborado por la Sener y el Instituto Mexicano del Petróleo en 2017.

“El potencial de México es muy grande, por el tamaño de las costas. Lo que ha faltado es apoyo; aunque hay mucha investigación, no hay suficientes recursos para que, por un lado se pueda preparar a la gente, a un número crítico de personas que sepan de esa tecnología y que aporten soluciones concretas, y por otro lado llevarla a cabo, es decir, tener los recursos materiales para tener una planta funcionando”, afirmó Sergio Cuevas, experto del Instituto de Energías Renovables (IER) de la UNAM. [caption id="attachment_654718" align="aligncenter" width="600"] Gráfico: Arturo Ramírez.[/caption]

 

LOS RIESGOS

El desarrollo de la energía marina implica riesgos ,que van desde el impacto al medio ambiente, así como la resistencia de los materiales para generar electricidad, que deben soportar condiciones extremas de clima.

“Hay que medir con cuidado el impacto ambiental. Si estás en el mar y le quitas energía a una corriente, esa puede llevar nutrientes o sedimentos y generaría un efecto dominó negativo. Se debe estudiar hasta dónde y cómo implementar el desarrollo de un proyecto; que no se vaya a generar un efecto negativo en mamíferos marinos que se orientan por el sonido y que son sensibles a los campos electromagnéticos, por ejemplo”, dijo Silva Casarín.

“En el océano se tiene que ser muy cuidadosos, aún cuando se pueda determinar que hay una posibilidad de explotar un recurso en una zona, se tienen que ver otros factores relacionados con la agresividad del medio al que uno se enfrenta. No es lo mismo trabajar en tierra que en el mar, donde las condiciones son muy difíciles y poco predecibles, los materiales que se usen allí tienen que ser más duraderos y también hay que considerar costos de mantenimiento”, opinó Cuevas.

NORMAS

El marco regulatorio y legal de México no contempla el desarrollo de la energía oceánica, situación que ha complicado su implementación: “El aspecto legislativo y de regulación no contempla y no abarca el tema de la energía que se puede generar con las olas del mar. En la Ley de Transición Energética no se menciona esta energía y para que encuentre algún impulso se debe contemplar desde la ley”, opinó Arturo Carranza, consultor independiente en energía.

“Debemos aprovechar todas las posibles tecnologías bajo todas las estructuras de capital para abastecer la demanda, por seguridad energética. Una de las grandes ventajas de un mercado abierto y competitivo es que se abre la posibilidad para que a través del emprendimiento y toma de riesgos, se exploren todas las posibilidades que hay en el país”, comentó Pablo Zárate, experto del centro de estudios Pulso Energético, organismo de la Asociación Mexicana de Empresas de Hidrocarburos (Amexhi).

Por Adrián Arias


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