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Adictos al trabajo padecen estrés laboral

LAS JORNADAS DE ocupación EXCESIVAS GENERAn TRASTORNOS EMOCIONALES y FÍSICOS a mexicanos

ECONOMÍA

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Trabajar en ciudades como la capital del país, Guadalajara, Monterrey o todas aquellas que demandan traslados prolongados, tráfico y contaminación, además de malas condiciones físicas de las oficinas, fábricas o bodegas, junto con casos de acoso laboral o “moobing”, jefes con liderazgo insuficiente, falta de iluminación e incapacidad para manejar conflictos, están generando que 43 por ciento de los mexicanos sufran estrés laboral, además de otros trastornos y enfermedades mentales que hace 10 años no se veían.

Erika Villavicencio-Ayub, coordinadora e investigadora de psicología organizacional de la Facultad de Psicología de la UNAM, resalta que “en los últimos 20 años se han normalizado las malas condiciones de trabajo y el impacto a la salud es, en muchos casos irreversible”.

Dio a conocer que la mala alimentación, los trastornos gastrointestinales, el incremento en el consumo de café, alcohol, tabaco, migrañas, insomnio, resfriados frecuentes, ausentismo, problemas familiares, ansiedad y neurosis, son consecuencia de las malas condiciones laborales.

En México, los trastornos psicosomáticos, mentales y físicos como el síndrome de burnout (desgaste), además del tecnoestrés y la adicción al trabajo también lo demuestran.

La adicción al trabajo está relacionada con estar conectados mediante dispositivos móviles, correos electrónicos y las redes sociales la mayor parte del día, incluso por las noches, fines de semana y existe gente que lo hace en vacaciones.

La coordinadora e investigadora de la UNAM revela también que “el tiempo dedicado a la tecnología y aplicaciones, mentir sobre cuánto se usan, presentar alucinaciones o vibración fantasma, que es cuando se cree que se reciben notificaciones cuando no es así, o el síndrome de abstinencia cuando no se tiene WiFi disponible o se acaba la batería, afecta las horas de sueño, la calidad de vida, el cuidado personal, la alimentación y las relaciones interpersonales, pero es más grave cuando la persona se aisla, baja su desempeño laboral y no consigue limitar su uso.

Un trabajador o empleado enfermo física o psicológicamente, representa una baja en la productividad y alguien estresado tiene la posibilidad de renunciar, de la noche a la mañana, por eso los investigadores urgen un cambio de paradigma.


GRÁFICO: MIGUEL ULLOA

Por Mariano Riva Palacio

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