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3.7 millones de trabajadores buscan otro empleo

En seis estados, esa población registró tasas de doble dígito, y representan 22% del total

ECONOMÍA

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Al cierre de 2018, 3.7 millones de trabajadores, equivalente a 6.8 por ciento de la población ocupada, aseguró tener necesidad y disponibilidad para trabajar en un segundo empleo, un fenómeno que se conoce como subocupación. Si bien la situación de esa población se mantuvo en niveles similares a los observados en 2017, en seis estados del país la cifra fue mayor, y por mucho, al superar tasas de 10 por ciento de los ocupados, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). El mayor nivel lo registró Tabasco, con 14.8 por ciento. De hecho, esta entidad también tuvo el mayor desempleo estatal, con una tasa de 7.9 por ciento, en medio de la crisis de la industria petrolera. Le siguen Oaxaca, con 14.7 por ciento, y Tlaxcala, con 13.7 por ciento. También están Tamaulipas, con 13.1 por ciento; Nayarit, con 12.2 por ciento, y Zacatecas, con 10.4 por ciento. En esas seis entidades, 826 mil 955 personas aseguran tener la necesidad de ganar más dinero y tener el tiempo para trabajar en un segundo empleo, o bien cambiarse a uno mejor. “Son estados que se enfocan al sector servicios y donde los salarios generalmente son menores al promedio, por tener un menor valor agregado”, comentó Héctor Magaña, coordinador de Análisis e Investigación del Centro de Investigación en Economía y Negocios. En su opinión, la subocupación es reflejo de los bajos salarios en el país y la necesidad que hay de mejorarlos, así como los altos niveles de informalidad, que en muchos estados es mayor a 50 por ciento de la población ocupada. Si bien hay una generación récord de empleos, la mayoría de éstos no sólo pagan poco, sino que tienen pocas o nulas prestaciones, lo cual hace que la población con interés de ocuparse opte por buscar un segundo empleo, agregó. Una historia diferente viven las entidades del Bajío. En Querétaro, por ejemplo, la subocupación representa 0.60 por ciento de su población ocupada, es decir, cuatro mil 976 personas, mientras que en Aguascalientes significó 1.8 por ciento de los empleados, equivalente a 10 mil 180 personas. Ambos estados son de vocación industrial, principalmente de las industrias aeronáutica y automotriz. “Estos sectores son más intensivos en conocimiento y capital, por lo que requieren personal mejor capacitado y, por ende, mejor pagado en la mayoría de los casos”, comentó Jesús Sánchez Arciniega, investigador de la UNAM. En su opinión, el panorama luce similar o un poco más gris para este año, porque analistas están anticipando un repunte en el desempleo que se reflejará en mayor demanda de trabajo y de mejores remuneraciones. “La subocupación es un fenómeno estructural que está ahí, es consecuencia de los empleos mal pagados, y para este año veremos un comportamiento igual o un poquito más sesgado al terreno negativo”, agregó.     Por  FERNANDO FRANCO