Garantiza la inocuidad en sus alimentos

La Cosmopolitana elabora más de un millón de comidas al día bajo las NOM

ECONOMÍA

·
La certeza de productos alimenticios con calidad sanitaria son una llave que puede abrir la puerta de nuevos mercados para la exportación, más aún dentro del contexto de la renegociación del Tratado Libre Comercio para América del Norte (TLCAN), que ha magnificado la necesidad de la diversificación comercial. De acuerdo con la Organización Mundial de Sanidad Animal, México es uno de los cinco países (de 181) libre de enfermedades y es reconocido como uno de los mejores en sanidad agroalimentaria. Para Dafne Linares, directora de marketing de NSF Internacional (Organización para la Salud y Seguridad Pública), el país se encuentra en un “momento determinante” para mantener la buena imagen que se tiene en seguridad agroalimentaria en el exterior. Un ejemplo de los protocolos necesarios para cuidar la inocuidad de los alimentos son los aplicados por La Cosmopolitana, empresa de Corporativo Kosmos. La Cosmopolitana elabora más de un millón de comidas al día, bajo procesos certificados por las Normas Oficiales Mexicanas (NOM), y para garantizar la inocuidad de los alimentos que manipula aplica el sistema conocido como Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control (HACCP por sus siglas en inglés). A través del uso de un árbol de decisiones, la empresa determina cuáles son los puntos a lo largo de su cadena productiva donde debe aplicar el HACCP. Dentro de este proceso se encuentran la admisión de materias primas, donde se verifican sus características, incluyendo control de temperaturas de recepción y condiciones de higiene de la unidad de transporte. Otro de los puntos críticos es el almacenamiento de las materias primas, donde además de cuidar la temperatura de estas, se realiza una revisión exhaustiva de la higiene del personal. Adicionalmente, en la cocción de los alimentos se verifica su manejo higiénico. De esta forma se garantiza la inocuidad en toda la cadena de suministro hasta llegar al consumidor final. Por Ender Marcano