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La Inversión Extranjera Directa es una necesidad: BDFI

ECONOMÍA

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  Para entender lo que es la Inversión Extranjera Directa (IED) y su importancia en el mercado mexicano, es necesario primero, poner en claro la definición, así como la diferencia de la Inversión Extranjera Indirecta. El Benchamark Definition Foreign Direct Investment (BDFI), dijo ante la OCDE que, la IED es la participación de inversionistas extranjeros, en cualquier proporción, en el capital social de sociedades mexicanas; aunque también puede ser realizada por sociedades mexicanas con capital extranjero, o con participación de inversionistas extranjeros en las actividades y actos contemplados en el Artículo 2 de nuestra la Ley de Inversión Extranjera. Mientras, la diferencia de la Indirecta radica en que la inversión se hace a través de un préstamo (que toma el Estado o alguna corporación), conocidos como empréstitos, ya sean oficiales o privados, que se obtienen del exterior, para satisfacer necesidades internas. O sea, se genera una deuda. Tras esta definición podemos empezar entonces a ver cuál es la importancia de la IED, en el desarrollo de la infraestructura de nuestro país. Lo anterior nos dice que se puede dar a través del establecimiento de una persona moral externa en el territorio nacional adoptando una sucursal u oficina de representación con ingresos o bien, la modalidad de representación sin ingresos. Lo que quiere decir que sólo están en facultad de otorgar servicios informativos, porque la matriz se encuentra en el exterior. En 2017, México recibió 29 mil 695 millones de dólares de Inversión Extranjera Directa (IED) y los principales sectores donde se distribuyeron fueron la industria manufacturera, que concentró el 45.3 por ciento del total; le siguió el sector de transportes, correos y almacenamiento con 10.8 por ciento; le siguen el ramo de la construcción y comercio que tuvieron el 10.3 y 9.2 por ciento, respectivamente, mientras que los servicios financieros captaron el nueve por ciento. Al resto de los sectores se dirigió el 15.4 por ciento del total. Una de las ventajas que nos puede ofrecer la IDE, es la creación de empleos. Cuando hay una inversión de este tipo, el Gobierno asegura su generación en todos los niveles. Por ejemplo, si Francia y México contemplan una sociedad con este capital, la empresa puede traer directivos locales franceses, pero están obligados por Ley a tener un porcentaje de factor humano mexicano. Otra ventaja es el tipo de inversión, al ser extranjera asegura que lo que se invierte se arriesga de manera privada y que la parte inversora contemple el mercado de la manera más rentable. También esto certifica servicios de calidad, ya que los consumidores pagan por cubrir, cuando menos costos de producción. Lamentablemente esto no sucede siempre con inversiones que proceden netamente de inversión gubernamental. Como ejemplo está la construcción del nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAIM), que, a pesar de estar contemplado en su construcción por un buen porcentaje de capital mexicano, hay un 70 por ciento en total de capital privado invertido. Hasta marzo de este año, se habían puesto a licitación 321 contratos y ya estaban 292 empresas trabajando para el NAIM, esto supone un compromiso de 140 mil millones de pesos y 50 mil más que se irán trabajando este año, como lo informó Federico Patiño, director del proyecto. La suma total de la inversión está estimada en más de siete billones de pesos. Una inversión que a nivel Federal resulta casi imposible imaginar que un país pueda llevar a cabo con dinero de sus arcas. Esto garantiza la calidad en el servicio, con la intención de que al concluir el proyecto se pueda atender al doble de los usuarios actuales, que corresponden aproximadamente a 70 millones de pasajeros al año para su primera fase. A esto le podemos aumentar una ventaja más, que es una inyección de recursos. Pues contempla lo que supone la inversión extranjera per se: que los inversionistas nacionales dejen de gastar, por ejemplo, que se dimitan en el uso recursos y ahorros de los habitantes, como se ha señalado anteriormente con el tema de las Afores. Por lo cual se busca compensar también en gastos de materiales nacionales, sobre todo, cuando estamos hablando de inversión en infraestructura, pues esa inversión ya estará financiada y resuelve la incertidumbre de los gastos y usos de recursos del contribuyente. POR HERALDO / REDACCIÓN