Di Vagando: No poner límites, un obstáculo para el bienestar

Saber decir “no” puede resultar complicado, pero será mucho más complicado decir que “si” a algún requerimiento que nos desequilibre, explica Rocío Arocha

Todos los seres humanos anhelamos vivir en bienestar: esto significa tener salud, amor, una economía saludable y unas relaciones nutricias con las personas que nos rodean.

Carecer de estos aspectos de la vida resulta muy dificil,triste, doloroso. Conservar una buena salud, tener una economía adecuada, vivir en orden y en paz son sólo
algunas de las aspiraciones más legítimas de cualquier ser humano. Todo esto se pone en riesgo cuando no sabemos fijar límites adecuados.

Nuestra salud se ve en riesgo cuando no logramos definir claramente los límites de lo que debemos hacer, o dejar de hacer. Si no ponemos límites al azúcar o a la grasa, sin duda alguna iremos ganando un peso poco conveniente para nuestro cuerpo. Ocurre lo mismo si nos excedemos en alcohol o tabaco, por no mencionar otras acciones que ponen tan en riesgo nuestra salud.

Nuestra salud financiera también se pone en riesgo cuando no logramos establecer límites, tanto para nosotros como hacia los otros.

Podemos pensar metafóricamente en una casa. Si no tiene puertas, ni ventanas: ¿cuánto tiempo perdura en buen estado?. La respuesta es obvia. Las alimañas, el viento, la lluvia, el polvo, los ladrones y los perros callejeros se adueñarán del espacio y lo van a destruir. Así ocurre con nosotros. Debemos saber que los límites son necesarios, indispendables para mantener nuestro equilibrio.

Hay muy diversas maneras de establecer límites. Pueden ser de forma verbal, pero también de modo no verbal. Algunos deben ser extremadamente radicales y otros pueden ser más flexibles. Lo que si es un hecho es que si no sabemos establecernos nos veremos seriamente afectados.

Un buen límite es aprender a decir no. Expresión sencilla, que equivale a cerrar una ventana o una puerta. Ante una petición o solicitud, por ejemplo alguien que te pide prestado dinero, alguien que te solicita un favor, alguien que quiere que hagas su trabajo o su tarea. Saber decir no puede resultar complicado, pero es seguro que será mucho más complicado decir que si a algún requerimiento que nos desequilibre.

Para la almohada:
Es responsabilidad de cada uno de nosotros cuidar de nuestro bienestar. Una de las claves para ello es saber fijar limites no sólo ante los demás sino también ante nuestros caprichos. Los limites son como las ventanas y las puertas de una casa. Si no se cierran, accede a la casa cualquier tipo de depredador.

 

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