Di Vagando: Las ventajas de sentirse incómodo

Atreverse a sentir incomodidad es salirse de la “zona de confort” y es indispensable para crecer y mejorar como personas

Casi siempre anhelamos la comodidad. No movernos de donde estamos, no someternos a una nueva disciplina, quedarse conformes ante una situación por molesta que esta sea, es la primera opción.

Hacerme como que no veo, como que no pasa nada y seguir cómodos aparentemente, no propiciará cambios que pueden estar siendo necesarios o incluso indispensables.

Cambiar, moverse de lugar, modificar nuestros hábitos no es fácil. Lo primero que nos va a ocurrir es que nos vamos a sentir incómodos, extraños, diferentes.

Saber tolerar la incomodidad es esencial para movernos de lugar.
Por ejemplo, si solemos ser las víctimas de una situación de abuso. Decimos: esta persona me trata mal y es injusto porque yo soy muy buena con ella, sin darnos cuenta que los demás nos tratan como nosotros les enseñamos a tratarnos. Lo que ocurre con frecuencia es que la alternativa de poner un límite, o de no permitir el abuso, nos puede hacer sentir incómodos.

Atreverse a sentir incomodidad es salirse de la zona de confort que es esa zona a la que ya estamos tan habituados que ni cuenta nos damos de que ya no está siendo benéfica o productiva.

Pensemos por ejemplo en algún hábito poco útil: llegar tarde a las citas. No tenemos la costumbre de organizarnos mejor, de planear cuidadosamente nuestra agenda y tenemos la pésima costumbre de ser impuntuales.

Alcanzar la puntualidad significaría empezar a planear cuidadosamente, ser más diligentes, perder menos el tiempo u organizarnos mejor. Esto al principio nos puede generar incomodidad, sin embargo, si nos empeñamos en modificar el mal habito y nos permitimos negociar con la incomodidad, tendremos beneficios en nuestra vida.


Todo comportamiento tiene consecuencias y estas se verán a la corta o a larga. Sea esta una invitación para reflexionar sobre aspectos de nuestra vida en donde estamos habituados a no modificar hábitos que nos hacen daño.

Para la almohada:

Cada uno de nosotros conserva o desarrolla malos hábitos que no sólo nos impiden crecer, sino que pueden tener consecuencias nefastas con el tiempo. Admitirlos y estar dispuestos a salirnos de la zona de confort y sentirnos incómodos, es indispensable para crecer y mejorar como personas. Sentirse incómodo es una señal de que estamos ejerciendo disciplina en nuestra vida y esto siempre nos hará bien.

Por Rocío Arocha

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