Di Vagando: La Primavera y el florecimiento de las jacarandas

El inicio de la primavera es una oportunidad más dentro del ciclo de vida de cada uno de nosotros, para ser partícipes de la experiencia de observar florecer las Jacarandas de la Ciudad de México

El inicio de la primavera es una oportunidad más dentro del ciclo de vida de cada uno de nosotros para ser partícipes de la experiencia increíble de observar florecer a todas los árboles de jacarandas que hay en la Ciudad de México, y para acceder a los contrastes del frio y del calor dentro del horizonte citadino. Estos árboles que se pintan de morado dejan el cielo coloreado de una nueva vitalidad primaveral, por unas ocho semanas.

¿De dónde llegaron tantas jacarandas a nuestra ciudad?

Las jacarandas fueron un regalo de un migrante japonés a los mexicanos.
El presidente Álvaro Obregón solicitó al gobierno japonés arboles de cerezo para
plantar en sus avenidas y la respuesta inicial fue que no eran árboles adecuados para el clima de México.

Después de algunas investigaciones se develó que las jacarandas sí eran factibles.
Los Matsumoto recomendaron al presidente Álvaro Obregón (1920- 1924) plantar en las principales avenidas de la ciudad de México árboles de jacaranda  que Tatsugoro Matsumoto había introducido desde Brasil y había reproducido con éxito en sus viveros.

Las condiciones climatológicas eran las adecuadas para que al inicio de la primavera el árbol floreciera, además de que consideró que la flor duraría más tiempo que en su lugar ante la ausencia de lluvia en la Ciudad de México durante esa temporada. La visión de Matsumoto fue certera, el árbol de jacaranda se reprodujo ampliamente en la Ciudad de México, al grado de considerarse flor nativa. Desde entonces podemos disfrutar de la magia de las jacaranda en los meses de
marzo y abril. 

Al término de su florecer inundan el piso y las calles se quedan ilustradas de colores violeta, todas estas flores juntas no pesan casi nada y pueden ser composta para la misma tierra. Es decir, además pueden ser recicladas.

En lo referente a la psicología del color, El color lila se encuentra entre uno de las tantas tonalidades del color morado, es un tono más bajo, es dulce y cálido, de tal manera que acobija sentimientos de nostalgia, trayendo a tu mente recuerdos tristes de tu vida, lo cual lo convierte en un color favorable a la reflexión. Se asocia con individuos que presentan sentimientos sensitivos, con habilidad para ponerse en el lugar de los demás, son amables pero con un toque de autoridad, lo cual los hace capaces de guiar a sus semejantes.

PARA LA ALMOHADA

La primavera nos llena de flores moradas que provienen del árbol de la jacaranda, que alegran el horizonte de la ciudad, somos afortunados de tenerlas y cuidarlas es nuestra responsabilidad. Son un regalo del gobierno de Japón a la Ciudad de México en los años 20 del siglo pasado. Estas flores pueden ser recicladas para hacer
composta.

El color lila hace referencia a aspectos melancólicos y reflexivos de nuestra personalidad. Es un tiempo de transición.

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