TOKIO 2020

Gabriela Agúndez y la resiliencia que la lleva destacar en la plataforma de 10 metros en Tokio 2020

La clavadista mexicana concluyó su primer participación en Juegos Olímpicos en la prueba individual en el cuarto sitio y en sincronizado se quedó en el bronce, junto a Alejandra Orozco

DEPORTES

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(Foto: Mexsport)

Gabriela Agúndez García sonríe, disfruta. En sus primeros Juegos Olímpicos, ella  ya obtuvo una medalla de bronce, en la  plataforma de 10 metros sincronizado, junto a Alejandra Orozco y en la prueba individual concluyó en la cuarto lugar. 

La clavadista mexicana en este primer ciclo olímpico ha superado lo que en su momento detectó el entrador Yuniesky Hernández, quien falleció en mayo de 2020.

Gabriela será una buena clavadista y puede llegar a unos Juegos Olímpicos”, ese fue el comentario del entrenador de clavados a Guadalupe García, mamá de la ahora medallista olímpica.

La niña que comenzó a los 7 años en la disciplina de clavados tuvo como primer reto tirarse a la fosa desde el trampolín de 3 metros, aunque le daba miedo, decidió hacerlo. El resultado fue que disfrutó esa sensación de adrenalina.

Previo a ese momento, también practicó tres años de gimnasia y dos de natación. El cambio de disciplina fue a petición del entrenador cubano, quien miró potencial en esa niña de pelo risado, aunque formalmente la entrenó del 2017 al 2020.

La prueba en la que ella ha destacado es en la plataforma de 10 metros. Agúndez García declaró previo a su participación en el primer Campeonato Mundial (Budapest 2017) que es una prueba en la que se siente cómoda, “hacer los clavados desde la plataforma me gusta. Requiere de una mayor concentración”.

La originaria de La Paz, Baja California, destacó por ser la integrante más joven de la delegación mexicana en los Juegos Centroamericanos 2014. A los 14 años, ganó medalla de oro y bronce en la plataforma de 10 metros sincronizado e individual.

En Barranquilla 2018 logró bronce en la prueba individual en la plataforma. En Panamericanos del 2019, obtuvo plata, junto a Alejandra Orozco (sincronizados).

Orozco y Agúndez comenzaron a trabajar en el 2019, previo a la justa panamericana, y ahí comenzó el proceso a Tokio 2020, que no fue nada sencillo para la clavadista bajacaliforniana porque se tuvo que enfrentar a la pérdida de su entrenador y debió mudarse a Guadalajara para continuar con su preparación. Además, de que debió hacer una pausa porque en diciembre del 2020 padeció Covid-19.

Y aunque ella no identificaba a los 16 años cuáles eran esas palabras que la definían como clavadista, sí tenía muy claro desde entonces que se caracterizaba por ser una persona perseverante, y que cuando la ejecución de un clavados no era la óptima, debía “seguir intentándolo hasta que lograrlo”.   

A veces no me ha ido muy bien, pero lo importante es saber levantarse y seguir adelante”, afirmó en julio del 2017. En el 2016, Agúndez no logró asegurar su lugar en los Juegos Olímpicos de Río y tras dicho episodio, la joven deportista replanteó su carrera, lo cual le permitió cinco años después estar presente en una justa y convertirse en medallista. 

yc