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Germán Madrazo, esquiador en Juegos Olímpicos de Invierno, padece coronavirus

DEPORTES

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El esquiador mexicano Germán Madrazo, quien representó a nuestro país en los Juegos Olímpicos de Invierno de PyeongChang 2018, se contagió de coronavirus y ya está en un proceso de recuperación de la enfermedad que ha paralizado al mundo.

Madrazo, el queretano que acaparó los reflectores en la última edición de los Olímpicos Invernales, luego de clasificar por vez primera en su vida a la justa, sin apoyo financiero de instituciones deportivas, con 43 años de edad y a pesar de ser cabeza de familia en un hogar con tres hijos, se convirtió en uno de los iconos de los Juegos pues en la competencia, cruzó la meta en último lugar en el cross country del esquí nórdico y a pesar de ello tuvo una emotiva recepción por parte de los compañeros que le acompañaron en los meses previos a la justa: Pita Taufatoufa, de Tonga, Sebastián Uprimi, de Colombia, y Samir Azzimani, de Marruecos, países sin instalaciones para deportes invernales, pero lograron su representación en el certamen.

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Madrazo, un hombre dedicado al deporte, al completar además maratones, triatlones y pruebas de Ironman, enfermó de gravedad a causa del Covid-19 en la segunda semana de julio.

“Mi sistema inmunológico quedó hecho pedazos después de la lucha contra el virus y cuando pensé que todo ya había acabado, empezó una fiebre terrible hace tres días. Es increíble pensar que algo puede debilitar tanto nuestro cuerpo, al punto de dejarlo sin defensas y vulnerable a cualquier cosa”, expresó el deportista.

Desde el inicio de la enfermedad, Germán compartió su proceso de lucha y mejoría ante la pandemia. “Empezamos el camino para recuperar y sanar las heridas que esto ha dejado en los corazones de mis niños que llevan tres semanas encerrados viendo a su papá tras de una puerta cerrada luchar contra algo que ellos no entienden”, agregó Madrazo Baca.

Coronavirus, enfermedad seria

Madrazo, un hombre saludable que ha realizado entrenamientos o competencias a diario por más de una década, concluyó que el coronavirus es una enfermedad mucho más seria de lo que se informa, ante la inestabilidad de un virus que responde de diferente forma a cada organismo.

Ni su esposa, ni sus tres pequeños se contagiaron del SARS-Cov-2. Foto: Mexsport

“Es como tirar los dados: al final no sabes qué combinación de números te va a tocar. El día más duro de esta enfermedad fue cuando no podía respirar, sentía una ansiedad terrible por la falta de oxígeno”, agregó el competidor olímpico, quien radica en McAllen, Texas, Estados Unidos y fue donde tuvo el contagio.

Por fortuna para el esquiador, ni su esposa ni sus tres pequeños se contagiaron del SARS-Cov-2. [nota_relacionada id= 1161732]

POR KATYA LÓPEZ CEDILLO

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