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25 años sin la leyenda de F1, Juan Manuel Fangio

DEPORTES

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Antes del británico Lewis Hamilton, el alemán Michael Schumacher, el brasileño Ayrton Senna o el austriaco Niki Lauda, existió el argentino Juan Manuel Fangio. Un adelantado a su época que literalmente volaba sobre la pista en su auto. Una vida que llegó a la meta hoy, hace 25 años.

El Chueco, como lo conocían, fue hijo de inmigrantes italianos, que nació en Argentina, el 24 de junio de 1911. El cuarto de seis hermanos, a los nueve años dejó la escuela para trabajar en un taller de herrería y, posteriormente, en uno mecánico, donde aprendió a escuchar la sinfonía de los motores. 

La primera vez que vio una bandera verde fue en 1929, cuando un cliente del taller, Manuel Ayerza, invitó a Fangio a una carrera, como acompañante a bordo de un Chevrolet 1928, en la que terminaron segundos. A partir de ese momento, nada fue igual para El Maestro.

La suerte estaba de su lado. El 27 de marzo de 1938 corrió por primera vez como piloto profesional arriba de un Ford V8 motor 38’ en el circuito de Necochea. Al año siguiente se inscribió en la Turismo Carrera, pero al no contar con bólido de la categoría, sus amigos hicieron una colecta para comprarle un Chevrolet 1939, pues ya sabían de su potencial. 

Gracias a su desempeño logró entrar a una rifa, y se hizo acreedor del boleto ganador que le otorgó otro Chevrolet, pero ahora de 1940, con el que se coronó de la categoría Turismo Carrera, ese mismo año. 

Con una trayectoria en ascenso, una década más tarde y con la invención de la Fórmula 1, el equipo de Alfa Romeo se hizo de sus servicios. Y en 1951 conquistó su primer Campeonato Mundial.

Para el Gran Premio de Monza, El Chueco viajó de Irlanda para la competencia, solo, en su auto. Debido a unos problemas alcanzó a llegar 30 minutos antes de la competencia. Sin dormir y descansar lo necesario decidió participar. En la tercera vuelta, sufrió un grave accidente que lo mantuvo hospitalizado casi cuatro meses, pero El Maestro todavía tenía mucho que demostrar

En 1953 pasó a la escudería Officine Alfieri Maserati, con la que conquistó dos títulos mundiales más, aunque uno fue compartido con Daimler Benz AG, coche que también corrió en 1955, para conseguir su tercer campeonato. 

De manera consecutiva, pero ahora desde el monoplaza de Ferrari alcanzó la cuarta estrella y una vez más arriba del Maserati se consagró con su quinto y último título en 1957. Juan Manuel se había convertido en el mejor. En F1 logró 24 victorias.

Pero no todo fue miel sobre hojuelas para Fangio. Un año más tarde, en el mes de febrero sufrió un secuestro. El piloto fue privado de su libertad en Cuba, durante el Gran Premio del país caribeño. Fidel Castro, quien entonces comandaba la guerrilla Movimiento 26 de julio, consideró que el acto sería un golpe publicitario y una manera de ridiculizar al gobierno de Fulgencio Batista

Tras estar secuestrado por 26 horas fue liberado y declaró que no tenía ningún problema, que lo habían tratado como un amigo. Que seguramente lo habían hecho por una buena causa. 

En 1981 regresó a Cuba como invitado de honor de Castro y dijo: “no hablamos casi nada del secuestro. Yo creo que fue algo especial, hecho por gente que tenía sus ideales y quería darlos a conocer de cualquier manera”, dijo Fangio.  [nota_relacionada id= 1146234]

El tiempo se volvió un enemigo para él. Comenzó a correr sobre la pista más complicada de su vida, su salud, la cual ya no era lo mismo. Tras varios años con distintas complicaciones, a la edad de 84 años, el 17 de julio de 1995, El Maestro dejó la carrera de la vida, vio la bandera de cuadros al final del camino. 

“No creo que sea justo compararme con Fangio, pues ahora los autos son más seguros. Fue muy superior a nosotros”, pensaba Michael Schumacher. “Correr no es sólo conducir un coche. Es también ser íntegro, vivir una pasión, marcar una historia”, aseguró Senna. “Fue el mejor de todos. Sus rasgos más notables fueron su personalidad y su simpatía”, dijo Lauda. Así vieron entre los más grandes, al más grande, El Maestro Fangio.  

Por Omar Moro
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