Esgrima: Las dos caras de la moneda

El esgrimista y Campeón Olímpico 2012, Rubén Limardo, alterna la búsqueda de su segunda medalla olímpica en Tokio 2020 con su trabajo como repartidor

Esgrima: Las dos caras de la moneda
Rubén Limardo alterna la búsqueda de su segunda medalla olímpica en Tokio 2020 con su trabajo como repartidor: AP

Cuando la pandemia del coronavirus parecía un enemigo invencible, en vez de intimidarse, Rubén Limardo fortaleció su motivación y combatividad gracias al amor y la añoranza. Limardo, el primer esgrimista de América Latina que gana un oro olímpico en más de 100 años, tiene la clara meta de regresar al podio en Tokio 2020, pero adicional a los sueños deportivos, es padre de dos pequeños y para costear los gastos de sus entrenamientos, de su preparación y de su hogar, trabaja como repartidor de Uber Eats, una nueva aventura laboral que ejerce en Lodz, Polonia y que presumió en redes sociales

“Esa imagen que yo monté era para que les sirviera de motivación a esas personas que también están pasando situaciones difíciles por la pandemia. Son cosas que nos pueden pasar en la vida, pero que tenemos que aprender a superar. Es un mensaje para que la gente sepa qué es lo que estoy haciendo y que estoy luchando por ese sueño porque es un sueño compartido: a pesar de que es mi sueño, cuando yo logré la victoria, voy a compartirlo con mi país”, comentó en entrevista telefónica para El Heraldo de México, desde Europa.

Mientras algunos medallistas olímpicos publican fotos de su cansancio en el gimnasio, o videos de carreras a máxima velocidad en la pista de atletismo, Limardo Gascón mostró un “detrás de escena” poco común para un atleta, con su bicicleta y su mochila de repartidor.

“Soy una persona muy humilde y vengo de una familia muy humilde que ha pasado por situaciones muy difíciles; siempre lo he dicho: yo sé lo que es vivir en situaciones difíciles Claro, uno tiene el ideal de que el Campeón Olímpico tiene una pensión, un sueldo para estar tranquilo, pero eso en mí no existe; he escuchado atletas que dicen que la beca es de alrededor de 15 a 20 dólares en Venezuela, pero yo tengo tres años que no reviso mi cuenta, me he tenido que patrocinar con los premios que gano en mis competencias y no me puedo rendir, no me puedo quedar de brazos cruzados en mi casa y decir:

'Soy el Campeón Olímpico y a mí me tienen que dar recursos', debo encontrar una solución. Es una situación difícil y hay que afrontarla, pero no va a ser para siempre”, agregó el hombre que en Londres 2012 sorprendió al mundo entero al coronarse con el oro olímpico del torneo de espada individual (antes de él América Latina solo había visto al cubano Ramón Fronts (1904 y 1908) ganado oros olímpicos en esgrima); ese oro representa además que Rubén es el tercer Campeón Olímpico en la historia de Venezuela.

La selección venezolana de espada se entrena en Polonia y en marzo pasado debieron volver a su país, pero la pandemia lo impidió. Pese a la compleja situación, Rubén tenía garantizada la clasificación a Tokio 2020 (que logró en febrero, al ganar bronce en la Copa del Mundo de Vancouver, Canadá); así, afianzó el boleto a su cuarta aventura olímpica, pero el camino apenas comenzaba, fue entonces que el equipo inició con las reparticiones y recomendaron a Limardo que después de las prácticas trabajara en su bicicleta.

“El delivery me cae muy bien. Es un poco fuerte, hay que pedalear bastante aunque ahora han bajado mucho los pedidos porque estamos con nuevas medidas en Polonia; antes hacíamos diez entregas diarias, pero hoy hice seis nada más, eso te puede alcanzar para hacer un mercado de 15 o 20 dólares, pero nos podemos adaptar al horario, no interfiere con el entrenamiento y el objetivo principal es la esgrima”, agregó el dos veces medallista mundial.

Entre el frío de la céntrica ciudad polaca (que ahora oscila entre 0°C a 6°C), Rubén entrena casi cinco horas diarias y, en una buena jornada, le dedica otras nueve a trabajar. En ocasiones sus clientes le reconocen y le piden selfies.

“Pienso que cada pedal que doy es como que me está dando una posibilidad más de volver a ganar una medalla en Tokio 2021. Yo le agarré el gusto a esto de entregar el pedido a las personas, me esmero muchísimo y cuando tú haces las cosas que te gustan y lo haces con esmero, no sientes cansancio”, agregó el cuatro veces Campeón Panamericano, quien por muchos años se ha preparado en Lodz, Polonia.

Pero adicional a los sueños olímpicos, encaminar la preparación para lograrlos y estudiar a los rivales para vencerlos, Rubén debía cumplir no solo con los gastos de un hogar, en especial con una meta prioritaria de corto plazo: sacar a su familia de su natal Venezuela y tenerlos consigo en Europa.

“Nació mi segundo hijo y no lo había visto por casi nueve meses. Debí regresar a Venezuela en marzo, pero se cancelaron muchas cosas por el COVID-19, entramos en cuarentena y al buscar soluciones para traer a mi familia, supe de un vuelo humanitario de Venezuela a Roma, Italia. En el Ministerio del Deporte hicieron la gestión para que mi familia pudiera tomar el vuelo, pero tuve que pagar los pasajes”, explicó el atleta de 35 años de edad.

Rubén pidió prestados más de 4 mil dólares para reencontrarse con sus hijos y su esposa, más su hermano y su sobrina. “Me di cuenta que debía trabajar o me quedaría sin nada, podría estar en una situación más difícil y tenía que hacer algo antes de que llegara. Al ver que podía ganar de 100 a 120 dólares semanales, empecé a hacer delivery para pagar deudas y aún tengo que reponer el préstamo del vuelo, es una deuda muy grande, con el tiempo veré si queda ganancia para ahorrar, otro poco para ir al mercado y para un imprevisto”, expresó el atleta, quien en más de 20 años de carrera deportiva no ha contado con patrocinadores directos.

Hace cuatro años que su entrenador, Ruperto Gascón, no recibe sueldo y desde hace tres que Rubén no cuenta con apoyo financiero del estado. “Dicen que hay un bloqueo económico pero yo no sé con certeza, no sé cuáles sean esos problemas en la política de Venezuela”, compartió.

Rubén tomó la entrevista telefónica después de culminar sus clases de inglés; un curso que hace por las tardes-noches cada martes y jueves, desde 2018. Mientras responde, al fondo se escuchan las voces alegres e infantiles de su inspiración: los dos hijos que ya añoraba tener en casa.

Ahora, Rubén divide cada día en: entrenar, estudiar inglés y hacer repartos, pero cierra la jornada con el cariño de su familia, la vitamina más valiosa en medio de un caos de austeridad y pandemia, el bálsamo que da fulgor a su más grande sueño: una segunda presea olímpica en Tokio 2020 en un camino que se ha tornado cada vez con más adversidades y en el que Limardo avanza cada vez con más grandeza.

Ha dicho

“Siempre hay una salida y hay una solución a cada problema. Si tenemos objetivos claros y de verdad deseamos eso, no importa cuánto tarde o cuánto tiempo nos vaya a llevar, lo importante es seguir avanzando. En el proceso unos quizá llegan primero y otros llegan después pero lo importante es llegar a ese objetivo que uno tiene en mente. Si ante una dificultad quita el objetivo de tu mente, es porque simplemente era un deseo pero no un objetivo que quieres lograr”, Rubén Limardo, esgrimista y Campeón Olímpico de espada en Londres 2012

Conoce más

  • Nació el 3 de agosto de 1985 en Ciudad Bolívar, Venezuela
  • Ha competido en tres ediciones de Juegos Olímpicos (2008, 2012 y 2016).
  • Ganó oro en el torneo de espada individual de Londres 2012, la tercera presea olímpica áurea para Venezuela y la primera para América Latina en esgrima en más de 100 años.
  • Ganó plata en los Mundiales de Budapest 2013 y Wuxi 2018, además de cuatro oros en Juegos Panamericanos (2007 y 2015) para un total de nueve preseas en la justa continental.
  • En febrero de este año, tras ganar bronce en la Copa del Mundo de Vancouver, Canadá, logró su clasificación a Tokio 2020.
    En septiembre de 2020 ingresó al Salón de la Fama de la Federación Internacional de Esgrima y en octubre comenzó el trabajo como mensajero

     

Por Katya López Cedillo


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