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No se tensa

El técnico mexicano descarta temerle al juicio que enfrenta por un presunto amaño en 2011

DEPORTES

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En mayo de 2011, Javier Aguirre recibió dos transferencias en su cuenta bancaria, por 50 y 40 mil euros. Los depósitos correspondieron al entonces presidente del club Zaragoza, Agapito Iglesias, y ocurrieron antes del partido ante el Levante, en la última jornada de la Liga española.

Con la presión del descenso, el equipo de El Vasco marcó cuatro goles, aunque dos fueron anulados por fuera de juego. Según la Fiscalía Anticorrupción, La Liga y el Deportivo La Coruña, que descendió en consecuencia, el triunfo (1-2) se debió a un soborno por casi un millón de euros, que incidió en el comportamiento de los rivales. Aquella mancha persigue desde entonces al técnico mexicano, que enfrenta, en España, un juicio para esclarecer su inocencia.

“Ya di mi versión de los hechos. Desde ese día, estoy absolutamente tranquilo. Entiendo que son cosas que llevan tiempo, pero nada me impide retomar mi trabajo. La investigación seguirá hasta que quieran las autoridades. No es algo que me quite el sueño”, comenta el ex seleccionador nacional.

Aguirre fue el último en declarar, según la denuncia de la Fiscalía. Antes lo hicieron Iglesias, los consejeros Francisco Javier Porquera y Francisco Checa, Antonio Prieto y los tres capitanes del conjunto maño: Gabi, Leonardo Ponzio y Jorge López, quienes, según el escrito, contaron con la anuencia del resto de los jugadores. Ante las preguntas del fiscal, Aguirre declaró que los ingresos de dinero fueron notificados a Agapito, con la advertencia que no le correspondían y que los iba a devolver de forma inmediata.

Su devolución, sin embargo, coincidió cronológicamente con el retiro en efectivo del resto de los beneficiarios. “Abusaron de mi confianza, por eso estoy aquí. No tengo nada que esconder”, señala El Vasco, desde el Viejo Continente. Lo dicho por él confronta la versión que sostuvo Iglesias desde octubre del 2014, cuando señaló que los ingresos fueron primas económicas por lograr la permanencia. En el último juicio, la declaración de Leo Ponzio también la echó abajo.

Aguirre testificó el pasado jueves al igual que Herrera, Ponzio y Fernández, sus excapitanes. De acuerdo con la Fiscalía, hay evidencia de que fueron pagados 965 mil euros (cerca de un millón de dólares) al club Zaragoza y, posteriormente, transferidos a jugadores del Levante a cambio de que perdieran en la última fecha de esa temporada. De ser hallados culpables, El Vasco y el resto de los involucrados en el caso podrían enfrentar una pena de dos, cuatro o hasta 10 años de prisión, además de una suspensión de seis años.

“No había manera de arreglar un partido con antelación”, reitera el timonel mexicano, sin mayor preocupación. Y esa postura coincide con la de sus exjugadores, porque todos afirman que el club les pidió el favor de retirar el dinero depositado en sus cuentas y después regresarlo en efectivo, lo cual sostienen que hicieron. No obstante, la mancha de aquel partido sigue marcando el nombre de El Vasco, a la espera de que prosiga el juicio y se determine su resolución.

Por Alberto Aceves

edp