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Su cuenta pendiente

Gerardo Martino enfrenta hoy con el Tri a su selección, a la cual no pudo hacerla campeona

DEPORTES

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Cuando entró en juego la dignidad, Gerardo Martino renunció a la selección argentina. El técnico no pensaba convalidar tanto desgobierno y egoísmo en la dirigencia de la AFA. Lejos de sumar futbolistas para armar el plantel olímpico, en 2016, El Tata sólo sufrió deserciones. Clubes como Independiente, Boca Juniors y River Plate negaron enérgicamente a sus jugadores o marcaron otras prioridades. El resto ni se involucró. Martino quedó totalmente solo. Y prefirió irse. Pese a su insistencia, no logró que los dirigentes tomaran dimensión del problema. Al frente de la Albiceleste, llegó a dos finales de la Copa América, en 2015 y 2016, aunque ambas las perdió, de la misma manera (en penaltis) y ante el mismo rival (Chile). El Tata se esforzó por la refundación, pero no si entraba en juego la nobleza de sus valores. Tres años después, una pequeña revancha tendrá con México, por más que no se trate de un partido oficial. “Martino es un gran hombre, un gran profesional. Una persona que con simples gestos demuestra mucho más que grandeza”, señala Claudio Chiqui Tapia, presidente de la AFA, en un breve mensaje. El Tata se fue de Argentina con una eficacia del 74 por ciento, tras 19 triunfos, siete empates y tres derrotas. A partir de él, llegaron como técnicos Edgardo Bauza, Jorge Sampaoli y Lionel Scaloni, aunque ninguno con más de un año de trabajo. “El Tata se reunió con Chiqui y le dijo: ‘Hasta acá llegamos’, en nombre de todos”, recuerda Elvio Paolorosso, ex preparador físico del equipo argentino. Luego vino el llamado del Atlanta United, con el que fue campeón. Y, llegando al 2019, el del Tricolor, con el que suma 11 partidos sin derrota, seis en juegos oficiales. Invicto en los resultados, el Tricolor de El Tata enfrenta hoy a la Argentina de Scaloni con un valor agregado: la última vez que le ganó un amistoso fue en enero de 1990, en Los Ángeles, y no vence a la Albiceleste desde hace 15 años (Copa América 2004). Pero de rachas negativas también está hecho el rosarino. Porque, antes de conquistar la Copa Oro, sumaba tres finales perdidas como seleccionador nacional: una con Paraguay (Copa América 2011) y las dos con la Albiceleste (2015 y 2016). Por eso hoy con un equipo mexicano que sueña con derrumbar el mito del quinto partido en un Mundial, El Tata busca demostrar lo que antes no pudo con su amada selección. Por Alberto Aceves mfrp