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Legado desde la niñez

DEPORTES

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En un rincón de su casa, aún está la bicicleta roja en la que Gerardo Ulloa aprendió, con apenas dos años. Desde entonces no se ha bajado de los caballos de hierro; y se erige un futuro promisorio en el ciclismo de montaña. “Es una bicicletita roja, con rines de aspas, con esa iniciamos todos mis hermanos y ahí sigue. A los dos años empecé a entrenar con ella, y a los tres a competir, luego tuve más porque me apoyaban o en las competencias daban bicis como premios y elegía la que más me gustaba”, recordó Ulloa. Para él, el ciclismo inició como una herencia en vida. Su madre es dueña de una ferretería, y su padre, mecánico automotriz, fue quien imprimió en su corazón la pasión por conquistar las montañas. “Mi papá practicó este deporte desde chico, no lo pudo hacer profesionalmente, porque es algo caro y no tenía el apoyo económico para practicarlo, pero cada fin de semana nos llevaba de paseo, después a entrenar y luego a nuestras primeras competencias. Allí me encantó todo: los terrenos, la competitividad, el compañerismo”, agregó el jalisciense, quien es apoyado por Guanajuato para lograr sus metas. Aunque tiene 22 años, en 2019, Gerardo compite en categoría elite, entre los mejores del mundo y en los últimos nueve meses ha superado a finalistas olímpicos y medallistas mundiales. “Es un proceso duro de mucha disciplina he tenido buenos resultados, y este año disfruté la pretemporada, estar enfocado al 100 por ciento, buscar la plaza olímpica a Tokio 2020 me impulsaba a exigirme un poco más en aspectos mínimos y eso me dio un plus extra”, compartió el integrante del A.R. Procycling Team. El medallista continental quien con un nuevo caballo de hierro tiene nuevas batallas por luchar y nuevos metales por conquistar. Por KATYA LÓPEZ