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La Copa del Mundo, en las manos de un mexicano

la copa del mundo de mariano fregoso ha ENAMORADO a viejas leyendas del futbol como pelé

DEPORTES

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La misma Copa del Mundo que recibe Pelé, en Brasil, acompaña a Diego Armando Maradona en la ciudad de Culiacán. Los dos conocen el peso y su medida exacta.

Saben reconocer los pliegues, la base de piedra laquita, la ubicación de los países que alguna vez la ganaron. Pero de pronto también se confunden. Observan la Copa tan idéntica a la que levantaron, que preguntan, con sorpresa: ¿de dónde ha venido? “Es de un mexicano”, les responden. El trofeo más importante en la historia del futbol, el que robó sus sueños y los hizo grandes, vuelve a ellos en forma de réplica. Acaso la más exacta que hayan visto.

La imagen de Pelé y Maradona se refleja en los ojos de Mariano Fregoso, el autor de estas Copas. Y también aparecen otras con Paolo Rossi, Mario Kempes, Rivellino, Cafú, Daniel Pasarella y Héctor Miguel Zelada. Todos campeones del mundo. Cuando era niño, Mariano recortaba el trofeo de las secciones deportivas. Lo hizo desde los tiempos en los que seguía al América y soñaba con ser portero. Hasta que un buen día, por casualidad, consiguió una que venía de China. Y entonces empezó el proceso de deconstrucción, para llegar a una nueva: la suya, la que hoy viejas leyendas del deporte identifican con alguien de México.

“Retomaba fotos, medidas; investigaba detalles, colores y pliegues. Tardé alrededor de cinco años para llegar a ella”, confiesa, en entrevista con El Heraldo de México. “Me hace recordar mi niñez, los Mundiales, la época en la que lloraba porque descalificaban a México. Parte de culpa la tienen mis padres. Yo decía: ‘¿cómo puedo acercarme a un jugador o a un campeón el mundo? Pues dándole un obsequio’. Y lo han recibido bien. No las he puesto en venta, pero van surgiendo personalidades que me las piden”.

[caption id="attachment_476240" align="aligncenter" width="683"] FOTO: Leslie Pérez[/caption]

El primer futbolista que recibió la réplica de la Copa fue Cuauhtémoc Blanco, después de que se despidiera de la Selección Mexicana, en 2014. La primera reacción fue de sorpresa. “Yo aventé la bolita y nunca me imaginé que iba a tener esta recepción tan grande”, agrega. “Un amigo tiene una, que yo le obsequié, y la llevó a Alemania. Allá la firmaron Matthäus, Andreas Brehme y Klinsmann. Los tres le preguntaron dónde podían conseguir una”.

A diferencia del trofeo original, la obra de Mariano tiene un centímetro (35.8) y un kilogramo menos (5.175). También un montón de recuerdos de los Mundiales. Aunque la idea de no comercializarla radica en las licencias de autenticación de la FIFA, la inversión hecha por cada una es de cerca de tres mil pesos: 1500 de base, 500 de pintura, mil más de piezas y detalles, además de la mano de obra.

“A las manos de Pelé llegó por medio de un contacto, que se llama Sandro Borges. Un día me dijo: ‘voy a Brasil, voy a ver a Pelé’. Le llevó una Copa personalizada. No le dejaron que grabara videos, pero se tomó una foto. Después, en Culiacán, estuve con Maradona. Doné algunas réplicas al presidente de Dorados, José Antonio Núñez, para que las subastaran con la firma de Diego. Era mi cumpleaños. El anterior lo había pasado con Miguel Zelada. ‘¿Qué más puedes pedir?’, me dijo Héctor Miguel”, recuerda y se ríe.

Mariano estudió arquitectura en la Universidad Autónoma de Puebla, donde radica. Entre sus planes, está el acercarse al Papa Francisco, ferviente aficionado de San Lorenzo de Almagro, y viajar al Mundial de Qatar 2022. “Hago esto, pero no olvido mi trabajo, mis responsabilidades como arquitecto. Me han preguntado si no hago réplicas de la Copa del UEFA, la de la Champions, pero no soy Don Trofeos. Esta, para mí, es la más importante. La que recuerdan las grandes leyendas”.

Desde hace tiempo, varias réplicas de la Copa del Mundo son expuestas en el Museo del Futbol y el Salón de la Fama de Pachuca. Allá llegaron por la amistad que lo une con Antonio Moreno, quien dirige cada año la ceremonia de investidura. Paolo Rossi pidió una y la llevó a Italia. Pelé recibió la suya en Brasil y Maradona no pudo quedarse fuera, en la tierra de los Dorados. Entre campeones del mundo, la obra de un mexicano viaja en el tiempo y se compara con un origen de 18 kilates. Por Alberto Aceves .