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Reparte triunfo el arte

joselito adame y morante de la puebla salen ganadores de la segunda corrida de la campaña en la plaza méxico

DEPORTES

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Mientras Joselito Adame tuvo que emplear todo su reperterio con capa y muleta para cortar una oreja, a Morante de la Puebla le bastaron unos cuantos derechazos para poner todo, literalmente de cabeza, y sumar también un apéndice en la espuerta.

Tanto el mexicano como el español fueron los triunfadores de la segunda corrida de la Temporada Grande 2019-2020 en la Plaza México, una tarde que será recordada por el mal juego del ganadero de Bernaldo de Quirós, que se llevó los pitos y mentadas del público.

Adame recibió a su primero con dos rodillas en tierra, y tras delantales, templó las embestidas en el centro del ruedo. Tras el quite por gaoneras, toreó con calidad con la mano diestra, y al natural, dejó también detalles, con un astado que terminó parado. Estocada a un tiempo, para cortar la primera oreja.

Con su segundo, Adame no terminó por redondear un trasteo que pudo ser de triunfo. Mató de un metisaca y una entera, para ser aplaudido.

Morante es la expresión del arte. Necesita su toro y su tarde. Con el que abrió plaza, el de Puebla del Río, Sevilla, logró cinco derechazos, verticales, con la barba en el pecho, que hicieron retumbar los tendidos. Pero con su segundo, toreó con duende. Lentitud y temple con la mano derecha, ante un burel que terminó agarrado al piso. Mató de una estocada, y cortó la segunda oreja del festejo, la cuarta de la presente campaña.

Ernesto Javier Calita enfrentó lo peor del encierro, y aunque mostró voluntad por triunfar, el torero mexiquense no estuvo certero con el acero. Palmas tras aviso y escuchó los tres del último, para que el burel se le fuera vivo a los corrales, luego de eternizarse con el descabello.

El toreo de Morante es un culto a la belleza. El esteta sevillano hiló fino con un toro bondadoso, que había sido protestado, de la ganadería guanajuatense de Bernaldo de Quirós. Con donosura lo trató, la mano baja, el compás ligeramente abierto, la barbilla encajada en el pecho. Dejaba la muleta puesta y entonces los pases se sucedían. Profundidad y empaque en los exquisitos muletazos de José Antonio, verdaderas joyas de bien torear. La oreja concedida fue justa. Con entrega absoluta, Joselito Adame cortó un apéndice también, merecido premio a su poderosa labor. Calita realizó una faena oficiosa, en la que hizo lucir lo mucho que ha toreado en este año que está por terminar.


Apunte taurino

El toreo de Morante es un culto a la belleza. El esteta sevillano hiló fino con un toro bondadoso, que había sido protestado, de la ganadería guanajuatense de Bernaldo de Quirós. Con donosura lo trató, la mano baja, el compás ligeramente abierto, la barbilla encajada en el pecho. Dejaba la muleta puesta y entonces los pases se sucedían. Profundidad y empaque en los exquisitos muletazos de José Antonio, verdaderas joyas de bien torear. La oreja concedida fue justa. Con entrega absoluta, Joselito Adame cortó un apéndice también, merecido premio a su poderosa labor. Calita realizó una faena oficiosa, en la que hizo lucir lo mucho que ha toreado en este año que está por terminar.

Por: Heriberto Murrieta

POR HÉCTOR JUÁREZ CEDILLO

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