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Triunfo de minorías

DEPORTES

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  La Final de Rusia 2018 es más que músculo, sudor y táctica, hay algo más que vincula a Francia y Croacia: su costumbre a vivir la adversidad. La historia de sus jugadores ha trascendido a contracorriente. Croacia llega con futbolistas que de niños vivieron como refugiados la Guerra de Independencia; mientras que 14 de los 23 franceses son de origen africano y se iniciaron en los barrios más marginados de la periferia de París. Más que su propia bandera, en Francia y Croacia, sus gremios más vulnerables de la actualidad son los refugiados y los migrantes. Para les bleus la mayor parte de su equipo proviene de comunidades circundantes a la Ciudad Luz: los banlieues habitados por la clase trabajadora y comunidades multiétnicas, considerados, en algunos casos, como semilleros de delincuencia y terrorismo. El delanteroKylian Mbappé (ascendencia camerunesa y argelina) proviene dela localidad de Bondy, y es ahora el segundo jugador más costoso del mundo (detrás de Neymar). Igualmente Paul Pogba (procedencia de Guinea), que nació en Langy. El mediocampista N’Golo Kante (origen maliense) en Suresnes; el jugador de la Juventus, el medio Blaise Matuidi (raíz angoleña) en Fontenay-sous Bois o el defensa, Benjamin Mendy (senegalés) en Longjumeau. Antonio Riccardi fue entrenador de Mbappé en el Bondy. Su meta fueron los valores humanos antes de la técnica; mismo caso Huseyn Ergynnes en el Argenteuil, quien fue cazatalentos del Paris St. Germain por cinco años, y al encontrar jugadores con perspectivas, llama a equipos profesionales. Quizá el triunfo de Francia en Rusia 2018 reivindique la perspectiva de la clase migrante de su país, y perderían el desdén por este gremio. Mientras que el triunfo de Croacia y sus países vecinos sane las cicatrices de su guerra.   Con sólo 27 años afiliada a la FIFA, Croacia llega a su primera Final de Copa del Mundo, y aunque es el finalista con el ranking más bajo en la historia de los Mundiales: lugar 20, eso no empaña todo el trabajo realizado para jugar el partido más importante de su joven historia. Luka Modric, capitán del equipo, vivió las secuelas de huir de su patria, perder a su familia y, en medio del caos, reinventar su historia. Él tenía cinco años cuando inició en el futbol en Obracovac, Yugoslavia. Arrancó la Guerra Croata de Independencia, y en su éxodo, su abuelo y seis civiles más de edad avanzada fueron ejecutados por rebeldes serbios. En uno de los improvisados refugios en los que vivió con su madre (Hotel Kolovare, de Zadar), un visor descubrió su talento futbolístico, y con el balón cambió su vida para el actual jugador del Real Madrid de España. Con él, los defensas Dejan Lovren y Vedran Corluka sufrieron el exilio: Lovren y su familia huyeron a Múnich, Alemania, mientras Corluka y los suyos a Zagreb, ahora capital croata.   Por Katya López