Opinión: El Tri y nuestra obsesiva necesidad de auto afirmación

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Los juicios han comenzado, tras el fin de la participación de la Selección Nacional en la Copa Confederaciones, y como siempre ocurre cuando las cosas no salen bien, hay que buscar al culpable o chivo expiatorio, según sea el caso, que en el 99% de las ocasiones suele ser el Director Técnico del representativo azteca. Juan Carlos Osorio, ha sido polémico desde su llegada. En principio, por no contar con los méritos suficientes para dirigir a la Selección Nacional, adicional al hecho de que tendría que suceder a uno de los entrenadores que mayor conexión ha establecido con la afición mexicana, Miguel 'el Piojo' Herrera, quien fuera destituido de su cargo por razones que no todos los aficionados creían suficientes. Pero lo más polémico del entrenador colombiano, no ha venido de ese halo de cuestionamiento que lo cubrió desde el principio, sino de una filosofía futbolística basada en las rotaciones de jugadores, que deriva en que difícilmente se repita alineación de un partido a otro, y que muy pocos logran entender cuando históricamente se ha hablado del futbol como un juego de conjunto donde es importante generar el entendimiento entre unos y otros. Pero dejando a un lado a Juan Carlos Osorio, y yendo hacia el punto medular de este comentario, ¿terminó el Tri en el lugar merecido? Creo que sí. Inició en agónico empate contra una selección a todas leguas superior (Portugal), con la que perdería también por muy poco, en el partido por el tercer lugar y contra la que por cierto, hay historial en partidos importantes como lo fue el Mundial de 2006, donde los portugueses vencieron por marcador de 2-1 y sin el Cristiano Ronaldo de hoy; el Tri venció a quien debía, Nueva Zelanda y Rusia, e incluso, podría decirse que este resultado fue bastante positivo, considerando que se dio frente al anfitrión del torneo. Finalmente, fue apabullada por quien tiene la costumbre de hacerlo casi con cualquiera: Argentina a quien en algún Mundial reciente le hizo cuatro goles, o incluso a Brasil, a quien en su propia Copa del Mundo en 2014, le hiciera 7 goles. Sí, aunque fuera la Alemania "B", y aunque nos duela, un 4-1 perfectamente debía estar en el presupuesto. Si no creemos que esto último es así, hemos llegado al meollo del asunto. México a través de nuestra Selección Nacional, tiene una obsesiva necesidad de auto afirmación como equipo de primera línea. Es evidente que hay muchísimas cosas positivas en el equipo y muchas más en nuestro país, pero es también una realidad que nos falta mucho para ser considerados dentro de la élite mundial, casi en cualquier cosa. Más allá de Osorio, el día que seamos capaces de ubicarnos en nuestra realidad, y a nivel futbolístico, entender el nivel real de nuestra selección, estaremos listos para dar los pasos hacia donde debemos, y al ritmo que podemos. Mientras sigamos buscando villanos que cortaron nuestro ascenso al lugar de élite que merecemos, seguiremos justificándonos falsamente, cortando procesos, y cometiendo errores que por momentos sacian nuestras esperanzas de por fin, vernos en el lugar de gloria que creemos merecer, pero que más temprano que tarde, terminan llevándonos a esa dolorosa, pero cruel realidad. Copa Oro, listos los 23 seleccionados Que Osorio siga, pero... Heriberto Murrieta: Las culpas de Osorio Confederaciones: "Tercer lugar, un avance": Osorio