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Gonzalo Celorio hurga detrás de la cerradura en "Mentideros de la memoria"

El escritor mexicano reúne una veintena de textos en "Mentideros de la memoria", donde comparte experiencias vividas a lado de escritores

CULTURA

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El escritor mexicano reúne una veintena de textos en "Mentideros de la memoria", donde comparte experiencias vividas a lado de escritoresCréditos: Arte: Nicole Flores

“Espero no haber sido indiscreto, mi intención no era la indiscreción”, dice Gonzalo Celorio (México, 1948). En su último libro, el escritor mexicano hurga en los recuerdos y comparte el privilegiado punto de vista desde el que ha atestiguado la vida literaria hispanoamericana: del hijo de Jaime Sabines, también poeta, procreado fuera del matrimonio y que terminó quitándose la vida, a las razones por las que devolvió a la familia de Juan Rulfo los originales de la obra que era editada por el FCE, o la remembranza del velorio de Natasha, la hija de Carlos Fuentes, de la que nunca se esclareció su temprana muerte, son abordados por el autor.

En “Mentideros de la memoria” (Tusquets, 2022), Celorio comparte una veintena de textos donde recobra lo vivido, a partir de lo escrito. “Uno no recuerda sin palabras y el lenguaje representa la realidad pero no es la realidad, la memoria es entonces una posibilidad de ir hacia el tiempo pretérito, transformarlo en lenguaje y finalmente recuperarlo hasta cierto punto”, dice.

Así, para el escritor, contar los detalles del funeral de la hija de Fuentes es un homenaje que intenta “desmentir esta especie de mito que se ha hecho alrededor del desapego que tuvieron los padres (Fuentes Lemus) con respecto a sus hijos”, y seguir admirándose con la manera en que Gabriel García Márquez rompió el hielo que había dejado el sepelio de Natasha.

Antes que indiscreción, señala, prevalece siempre la admiración, pero el relato de Celorio dilucida sobre temas engorrosos. Al “engaño” de su amigo Alfredo Bryce Echenique sobre sus plagios, le atribuye el abatimiento por el alcohol que ya no le permite lucidez para escribir; o cuando se refiere al momento en que “los cables comenzaron a hacerle cortocircuito” a Gabo, habla de los intentos del Nobel por anteponer su ingenio.

Celorio deja ver afinidades y discrepancias. Junto a él aparecen casi siempre Hernán Lara Zavala, Sealtiel Alatriste, Ignacio Solares o Carlos Fuentes. El escritor dice que las mafias culturales existen, pero afirma que no es parte de ningún grupo: “En el momento de mis 20 años, cuando se crean las generaciones, llega el 68, una represión que nos dispersó a todos. ¿Cuándo tengo una generación? 20 años después, cuando ya estamos panzones, canosos, ya no logramos crear un grupo, porque a los 40, 50, no se crea un grupo”.

A DETALLE

  • 74 años tiene Gonzalo Celorio 
  • 20 relatos se reúnen en su libro
  • También habla del momento en que Gabo comienza a perder la memoria
  • Se refiere a los intentos para regresar al FCE la obra de Juan Rulfo
  • Y dice que después de entregar los mecanuscritos, la editorial se quedó con un microfilm

 

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