CÚPULA

The Anglo Mexican Foundation, encuentro de culturas en la San Rafael

La edificación de la sede de la institución en la colonia demostró cómo el vínculo entre dos culturas puede incidir de manera permanente y positiva en el espacio urbano

CULTURA

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Esquina de Antonio Caso e Ignacio Manuel Altamirano, inicios del siglo XX. En el sitio, que ocupaba una residencia, hoy se encuentra la sede central del Anglo. Cortesía: AngloArts.

En la calle Antonio Caso se ubica una construcción que ha presenciado el discurrir de la historia. Lo que antaño fue una suntuosa casa colonial de la colonia San Rafael, hoy se erige la sede de The Anglo Mexican Foundation, la primera institución de enseñanza del inglés que se estableció en nuestro país.

Fue en 1943 cuando un grupo de personajes del ámbito cultural británico y mexicano fundaron el Instituto Anglo Mexicano de Cultura A.C. Un año después se llevó a cabo la inauguración formal del “Anglo”, como le llaman aún sus colaboradores, alumnos, profesores y aliados. Desde sus inicios fue un referente de calidad educativa; su dedicación a la enseñanza del inglés como segunda lengua y su compromiso con la formación de lazos binacionales entre México y Reino Unido se han intensificado hasta alcanzar el alto nivel con el que se le reconoce hoy en día.

La historia del Anglo comienza en una casa de la calle Pánuco. Su continuo crecimiento requirió mudar las instalaciones en 1953. Fue así como se decidió adquirir un terreno en la esquina de las calles Antonio Caso y Altamirano, en la colonia San Rafael. Se consideró la ubicación ideal para establecer este centro, dedicado a promover el intercambio cultural entre México y Gran Bretaña. Situado en el corazón de la Ciudad de México, el territorio conserva algunos de los edificios más antiguos, que remontan a una época de boyante transformación urbana hace más de 100 años.

Dotada de emblemáticos corredores, teatros y cines, la colonia se posicionó a mediados del siglo XX como el punto de reunión para una gama de distinguidos arquitectos como Enrique de la Mora y Félix Candela, cuyo espíritu creativo contribuyó a la construcción de los edificios que albergan a The Anglo.

El Anglo Arts Centre en la actualidad, donde se lleva a cabo teatro, danza y música que refuerzan la relación cultural entre México y Reino Unido. Cortesía: AngloArts.

A la par del desarrollo urbano, las calles de la San Rafael anidaron una amalgama de distintos estilos arquitectónicos. Inicialmente llamada Colonia de los Arquitectos, cuando se estableció en 1859, su planificación posterior se llegó a pensar incluso para cubrir las necesidades del alumnado de la Academia de San Carlos. La belleza pareció florecer a la par que las habilidades de los artistas que se instalaron en el barrio, con el paso de las décadas surgieron construcciones art déco emblemáticas como el Cine Ópera y algunos conjuntos residenciales de arquitectura ecléctica. 

Guiado por un gran sentido estético y un entendimiento profundo del expresionismo estructural, De la Mora diseñó los primeros inmuebles de la sede central del Anglo en 1959. La carrera del arquitecto estaba ya bien asentada para ese entonces: entre sus obras se encontraba la Iglesia de la Purísima en Monterrey, primera edificación religiosa de corte moderno del país, y la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM; también fue autor del proyecto general del Instituto Tecnológico de Monterrey en 1945, donde expresó habilidad notable para las estructuras educativas funcionales.

Uno de los colaboradores cercanos de De La Mora, el arquitecto Félix Candela, también contribuyó a la edificación de esta sede. Su aportación quedó grabada en los tejados paraboloides de cascarón de hormigón armado y en los paneles fonoabsorbentes de madera que arropan el aula magna, llamada hoy en día Anglo Arts Centre. Este auditorio, de diseño sobrio y elegante, sirve de escenario para las actividades culturales de alta calidad que siguen realizándose hasta la fecha.

Candela dedicó el resto de su brillante carrera a desarrollar, cada vez con más maestría, sus tejados hiperbólicos que combinan funcionalidad y elegancia. Luego de dejar su huella en la calle Antonio Caso, se entregó a la construcción del icónico Palacio de los Deportes, en 1968, y edificó, en sus últimos años de vida, el majestuoso Oceanográfico Valencia, en España.

A la inauguración de la sede de Antonio Caso, en 1962, asistieron personajes como Eva Sámano de López Mateos, esposa del entonces presidente de la República; el rector de la UNAM, doctor Ignacio Chávez y Jaime Torres Bodet. En una fotografía del acto, puede apreciarse la presencia de Vivien Leigh, reconocida actriz y una de las muchas representantes de la cultura británica que visitaron el lugar. Destacados personajes de la cultura británica y mexicana como Leonora Carrington, Brian Nissen y Clara Porset también participaron en actividades del espacio cultural.

La oferta de actividades artísticas acentuó la relación cultural de México y el Reino Unido. La obra Much ado about nothing, presentada por la Shakespeare Society, fue el primer evento a gran escala que se realizó con éxito en Antonio Caso, en la década de los 70. El logro marcó el arranque de la pasión por las artes escénicas que aún distinguen al Anglo Arts Centre y a Anglo Arts, el departamento cultural del Anglo.

Exposición Artistas británicos en México. Los eventos de la sede atrajeron a personajes como Brian Nissen, Fiona Alexander y Martin Kiek, representantes del entorno artístico británico. Cortesía: AngloArts.

Quien visite la colonia San Rafael e ingrese a los muros del Anglo, podrá percatarse de que está ante una obra arquitectónica de notable valor artístico e histórico. La devoción por la enseñanza del inglés y la cultura británica fueron los ejes fundacionales de su primera sede en la calle Antonio Caso, hace ya más de 70 años, además de una sólida convicción y apuesta por la transformación constante. 

La sede central del Anglo es una joya escondida en el centro de la Ciudad de México. Ante todo, es la demostración de cómo el vínculo entre dos culturas puede incidir de manera permanente y positiva en el espacio urbano de nuestra ciudad.

Por Marcela Santos de la Peña

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