PANORAMA SOCIAL

Judith Romano De Achar: Aquellos que inspiran

Un portento de mujer que se ha dedicado a ayudar a los demás por medio de una organización en beneficio de ellas

FILANTROPÍA. Uno de sus propósitos es empoderar a la mujer con la reutilización de resuidos. Foto: Cortesía
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Creó hace 14 años la Fundación Mitz, que se fundó para dar una oportunidad a las empresas a que administren sus desechos de una forma funcional para el medio ambiente.

Mitz cuida al planeta transformando los deshechos de multinacionales en productos hechos a mano por mujeres mexicanas. Con 10 años de existencia han creado más de mil empleos, donado más de tres millones en becas educativas y venido alrededor de 435 mil productos alrededor de México.

Así evitan que dichos residuos se conviertan en basura que no se reciclara en un futuro y se crean piezas que se vuelven a usar, cuidando el planeta, como su página web lo indica: "Somos la marca de accesorios creados a partir de la reutilización de desperdicios".

Judith así consigue dos cosas: una es ayudar definitivamente al planeta reutilizando basura, y la otra es ayudar y empoderar a mujeres que necesitan una entrada de dinero que les ayude a mejorar sus condiciones de vida a nivel personal y, por supuesto, familiar.

A día de hoy, Judith ya está por abrir el noveno grupo de mujeres productivas. Cada vez son más las compañías que retan a Mitz con sus desperdicios.  Ahora están transformando desperdicios por ejemplo de Yazbeck algodón en juguetes para mascotas y una línea para el hogar, ayudando así a los ríos y océanos.  También están reciclando mezclilla y redes de pescar para marcas de atún mexicanas.

Judith se siente muy orgullosa de las mujeres con las que trabaja a diario y su pasión es la característica que protagoniza su trabajo diario. Cómo ella dice “son guerreras urbanas, cuya motivación principal es el amor, ellas se levantan cada día con la motivación de conseguir el pan para sus hijos, llenas de ideas para encauzarlas a proyectos viables. Son madres comprometidas y luchadoras”.

Esta es Judith, de las mujeres con más garra y determinación que he conocido en este ya prácticamente mi país, una mujer que llegará a conseguir más aún de lo que ya ha conseguido, pues su perseverancia es digna de seguimiento y aprendizaje por parte de nosotros los que la observamos trabajar con algo de distancia.

Una verdadera inspiración en todo lo que hace, habiendo creado ya, al día de hoy, más de mil empleos, donado más de tres millones de pesos para becas educativas, y vendido ya más de 500 mil productos alrededor del mundo, y, sobre todo, ha brindado ya más de 12 millones de sueldos justos a las artesanas de la Fundación Mitz.

Si algo aprendí de Judith mientras la entrevisté, es qué hay que apasionarse, como ella dice, y comprometerse con aquello que quieras en la vida, “sacar los pies fuera de la caja”, que abramos puertas y vivamos otras realidades, y así empatizaremos con las realidades de los demás. Y, sobre todo, tenemos que ser sostenibles como ella afirma, y dar poder a las madres trabajadoras y educar con calidad a las nuevas generaciones.

Cómo les decía al principio, un portento de mujer, y un ejemplo definitivo a seguir.

Por Rocío Marfil

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