El idioma español está en crisis: Juan Domingo Argüelles

De las más de 20 mil palabras disponibles en el idioma, un hablante sólo usa entre 600 y dos mil, de acuerdo con el escritor

El idioma español está en crisis: Juan Domingo Argüelles
LABOR. El autor tiene más de dos décadas estudiando el uso de la lengua española. Foto: Rosy Hernández

El uso del español se ha empobrecido: de las más de 20 mil palabras disponibles en el idioma, un hablante promedio utiliza sólo entre 600 y dos mil vocablos, de acuerdo con el escritor y poeta mexicano Juan Domingo Argüelles (1958), quien tiene más de dos décadas estudiando el uso de la lengua. 

Definitivamente, el español “vive una crisis en estos momentos”, afirma. Las limitantes de las redes sociales, primero, y la corrección política después, que convierte al lenguaje en un arma ideológica más que dialógica, son las causas del problema: "De unas décadas para acá surgen grupos de presión de todo tipo, tanto de derecha como de izquierda, que, como no les gusta una palabra, desean, solicitan, o prácticamente exigen, que se elimine de los diccionarios; el problema se ha acentuado en las últimas fechas con los movimientos de reivindicación de todo tipo".

Argüelles está de regreso en las librerías con ¡No valga la redundancia! (Océano, 2021), en  donde reúne pleonasmos, redundancias, sinsentidos y otros descuidos al usar la palabra. 

Una sentencia de Adolfo Bioy Casares aparece como epígrafe en el libro: "Hay algo que impide a la gente consultar diccionarios: la pereza". Argüelles coindice: "nos estamos volviendo lectores y escribientes perezosos", por lo que sugiere traer de regreso el diccionario. 

El autor arremete contra aquellos que pugnan por un idioma "de contentillo": "El lenguaje políticamente correcto, llámese de género, incluyente o de cortesía, lleva a quitarle lógica a la lengua convirtiéndola en algo artificial y no lo es; al contrario, es algo vivo que transformamos todos los días". 

Pero si ahora existen voces  a favor de usar "todes" en lugar de "todos", como signo de inclusión, el autor advierte  que la neolengua política e interesada "será una anécdota más en tanto no sea de uso común". 

Por Luis Carlos Sánchez

avh 


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