Rastro de un paraíso perdido

Con Paradise Lost, el artista reflexiona sobre la transformación del paisaje y la destrucción que el hombre produce en el

Rastro de un paraíso perdido
PARADISE LOST. La exposición en Reino Unido fue interrumpida por la pandemia, pero espera poder reactivarla. Foto: Cortesía

Cuando Jan Hendrix (Países Bajos, 1949) estuvo por vez primera en Botany Bay, Australia, pensó en una “metáfora del antes y el después”. En 1770, ese lugar había sido escenario del primer desembarco europeo en el continente, liderado por James Cook, quien lo bautizó pensando en su enorme variedad de plantas.

“Ahora es un suburbio de Sídney; un puerto de petróleo, con contenedores, un aeropuerto y una serie de connotaciones de la vida cotidiana contemporánea que no tiene nada que ver con el lugar prístino que hubo, y las plantas que recogieron los botánicos a bordo del barco de Cook, ya no existen en el lugar”, cuenta el artista, afincado en México desde 1978.

Interesado desde la academia por el desplazamiento, la migración y los viajes, era lógico que Hendrix quedará atraído por el paisaje y su transformación. De ahí que, la entonces paradisiaca bahía, sirviera para reflexionar sobre la violación del entorno: “es algo que esta sucediendo, no sólo ahí sino en los rincones más lejanos y cercanos; en México tenemos una Selva lacandona muy frágil y muchos otros lugares en peligro de destrucción”.

PROYECTO. El libro es un trabajo de más de 20 años de observación. Foto: Cortesía

Con sus repetidas observaciones y visitas al lugar, iniciadas hace más de dos décadas,  desarrolló un proyecto que ahora toma forma de libro: se trata de “Paradise Lost” (Kew Publishing, 2020), que es al mismo tiempo acompañante de una exposición homónima en el Royal Botanic Garden de Kew, en Londres, donde la pandemia limitó que fuera admirada.

Caminando, tomando notas, observando y llevando y trayendo material, Hendrix, creó un corpus gráfico que encalla en los detalles: “Es una especie de zoom a un paisaje grande y los más simples y sencillos detalles, casi invisibles, se vuelven metáfora del todo”. Hendrix no sabe si el proyecto está concluido aún, pero sigue trabajando en volver a mostrar “Paradise Lost” en diferentes partes del mundo, incluido México.

CONDECORACIÓN. En 2012, recibió la Orden Mexicana del Águila Azteca por parte del Gobierno mexicano por su trabajo en el arte y la arquitectura. Foto: Cortesía

PUNTOS CLAVES

  • A Hendrix le interesa como artista todo el proceso de creación
  • Algunas anotaciones realizadas le sirven como inicio o final de obras
  • Es el autor del plafón que tiene la Librería Rosario Castellanos del FCE
  • Actualmente, dedica su tiempo a proyectos de colaboración arquitectónica.

Por Luis Carlos Sánchez
BGM


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