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Radio y creatividad sonora: 100 años de historia

A un siglo de su irrupción, la ventana ciega mantiene la supremacía de credibilidad sobre los demás medios de comunicación

CULTURA

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Foto: Especial

Suena sencillo enunciar: “La radio mexicana ha cumplido en 2021, cien años de historia”; sin embargo, si caemos en cuenta de la grandeza de esta frase, podemos asumir la importancia que conlleva que nuestro país ha producido durante un siglo, millares y millares de horas de creatividad radiofónica para acompañar, informar musicalizar y entretener a las familias mexicanas.

De hecho, y si lo pensamos bien, más allá de quedarnos con la poética expresión de imaginar a la radio como un instrumento de éxito en lo que se conoció como la época de oro radiofónica, entre 1940 y 1960,  con series inolvidables como “Apague la luz y escuche”, “El Risómetro” e incluso, los concursos de los aficionados en la legendaria XEW, es menester reflexionar que luego de la consolidación de la industria del disco y la programación de cintas y vinilos para programar éxitos musicales, la radio se volvió un canal de formación social, a través del cual, aprendimos no sólo a informarnos en los espacios noticiosos de cada hora, sino además, a dedicar canciones a la novia en “La hora de los novios”, a hacer éxitos musicales en “Pídelas cantando”, a programar emisoras completas contestando una sola pregunta: -Si… ¿Por cuál vota?

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La radio nos ha dado en un siglo de existencia, formas de vida, emisoras que por género musical, por contenidos programáticos, por manejo de lenguajes, de voces o bien, de acuerdo con sus usos y costumbres, razón por la cual, se fueron convirtiendo en las aglutinantes emisoras que identificaron a grupos sociales, modas, formas de consumo, y más aún, auditivas fuentes de información que no sólo nos enseñaron a ser fieles escuchas de nuestra emisora preferida, también engrandecieron la industria discográfica, ensancharon la diversidad de propuestas de contenidos hablados y finalmente, luego de la segunda mitad del siglo XX, lograron la clasificación de tipos de emisoras por género musical, por radio hablada y dentro de ellas, por sector social, económico y por target.

Pero más allá de sus clasificaciones como gruperas, pop, de éxitos musicales, habladas, y dentro de estas las deportivas, las de información general o las noticiosas, lo que fue pasando con la radiodifusión es que se nos fue dando la sensibilidad de cómo fuimos viviendo y nutriéndonos de la voz de los locutores y las actrices de la voz, para hacernos lo que somos: un país de narrativa sonora, de anécdotas que dan tanta credibilidad que “La Mano Peluda”, donde se narraban historias de terror literalmente, apagó las televisoras a las 22:00 horas para concentrarse en la radio, allá de 1990. Aún hoy, a 100 años de fundada la radio en México, el índice de penetración y credibilidad de los contenidos informativos emitidos a través de la radio superan, hasta en tres veces, a la percepción de credibilidad que dan las redes sociales, la televisión, e incluso, los diarios escritos.

Mil 500 emisoras de todo tipo de géneros musicales, y de diversos usos y contenidos hablados, avocadas a audiencias de clases medias, bajas, altas, estudiantes, personas mayores o bien, de gustos excelsos musicales, han encontrado en la radio refugios que les nutren de información y entretenimiento, pero a la vez, son ventanas ciegas donde el elemento hablado y la narrativa e ingenio de la imaginación auditiva nos abren mundos que, aún con la llegada de la banda ancha, la Internet o la globalización, la radio, los grupos radiofónicos y su alter crecimiento, los podcast continúan emergiendo creativamente y aportando materiales sonoros que son ya reservas valiosísimas de nuestro tesoro sonoro intangible.

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A un siglo de nacida la radiodifusión mexicana ¿cuáles son los retos que enfrenta?

Pese a que la proliferación de las nuevas tecnologías de la comunicación y la información parecen haber cambiado la escucha de la radio, aún la ventana ciega mantiene la supremacía de la credibilidad sobre los demás medios de comunicación, y son retos de nuestra industria el recomponer los usos y formas de consumo de la radio favoreciendo la imaginación, la creatividad, la programación musical y siendo, como ha sido la radio esa fuente de primera mano para estar bien informados, de manera inmediata y para recrear formas de vida para los radioescuchas y hacer que aún a 100 años de distancia sigamos diciendo: ¡lo vi en la radio!

Por Claudia Segura

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