Efeméride 28 de noviembre: William Blake, 5 poemas del artista que fue considerado un loco

William Blake nació en Londres el 28 de noviembre de 1757 y murió un 12 de agosto de 1827

Efeméride 28 de noviembre: William Blake, 5 poemas del artista que fue considerado un loco
Blake es ahora un referente en la historia de la poesía y las artes visuales. Foto: Especial

William Blake nació en Londres el 28 de noviembre de 1757 y murió en el mismo lugar que lo vio llegar al mundo un 12 de agosto de 1827. Fue un poeta, pintor y grabador británico, que permaneció por gran parte de su vida como desconocido y hoy es considerado el mayor artista que Gran Bretaña ha producido. 

Blake es ahora un referente en la historia de la poesía y las artes visuales de la época romántica. En 2002, fue designado en el puesto 38 de la encuesta de la BBC de los 100 británicos más excepcionales.

Fue para algunos un místico iluminado, un religioso atrapado en su propio mundo, y para otros un loco. En 1771 el poeta empezó a trabajar como aprendiz con el grabador James Bazire; en 1780 conoció al escultor neoclásico John Flaxman.

Salvo los tres años que pasó en Felpham, permaneció toda su vida en Londres, donde creó una obra diversa y simbolista. Sus pinturas y poesía forman parte del movimiento prerromántico.

Existen varias versiones sobre el comienzo de sus alucinaciones, se dice que una de sus primeras visiones se dio a la edad de 4 años, cuando Dios se le apareció en su ventana, observando el entierro de un hada cuyo cuerpo se asentaba en el pétalo de una rosa.

Fueron muchas las experiencias sobrenaturales que describen los diversos biógrafos del poeta, las cuales fueron aceptadas por el artista con total normalidad y naturalidad. Hay quienes afirman que Blake pudo ser un auténtico médium, de hecho, él mismo se presentaba como un intermediario entre el mundo de los hombres y el mundo de los espíritus, transmitiendo los pensamientos de estos mediante sus poesías y arte.

5 poemas de William Blake

Alegría

No poseo nombre:
pero nací hace dos días.
¿Cómo te llamaré?
«Soy feliz.
Me llamo alegría.»
¡Que el dulce júbilo sea contigo!

¡Bonita alegría!
Dulce alegría, de apenas dos días,
te llamo dulce alegría:
así tú sonríes,
mientras yo canto.
¡Que el dulce júbilo sea contigo!

Eternidad

Quien a sí encadenare una alegría
malogrará la vida alada.
Pero quien la alegría besare en su aleteo
vive en el alba de la eternidad.

La rosa enferma

estás enferma, ¡oh rosa!
El gusano invisible,
que vuela, por la noche,
en el aullar del viento,

tu lecho descubrió
de alegría escarlata,
y su amor sombrío y secreto
consume tu vida.

Una imagen divina

La crueldad tiene corazón humano
y la envidia humano rostro;
el terror reviste divina forma humana
y el secreto lleva ropas humanas.

Las ropas humanas son de hierro forjado,
la forma humana es fragua llameante,
el rostro humano es caldera sellada
y el corazón humano, su gola hambrienta.

A la estrella nocturna

¡Tú, ángel rubio de la noche,
ahora, mientras el sol descansa en las montañas, enciende
tu brillante tea de amor! ¡Ponte la radiante corona
y sonríe a nuestro lecho nocturno!
Sonríe a nuestros amores y, mientras corres los
azules cortinajes del cielo, siembra tu rocío plateado
sobre todas las flores que cierran sus dulces ojos
al oportuno sueño. Que tu viento occidental duerma en
el lago. Di el silencio con el fulgor de tus ojos
y lava el polvo con plata. Presto, prestísimo,
te retiras; y entonces ladra, rabioso, por doquier el lobo
y el león echa fuego por los ojos en la oscura selva.
La lana de nuestras majadas se cubre con
tu sacro rocío; protégelas con tu favor.


Compartir