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Ai Weiwei, la construcción de la memoria

EL muac abre este jueves la primera gran exposición del artista disidente chino, en la que trabaja sobre experiencias traumáticas de México y de su país

CULTURA

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En 2014, Ai Weiwei (Pekín, 1957) decidió adquirir la estructura completa de un templo que perteneció a la familia Wang, un viejo clan cuyos orígenes se remontan a la dinastía Ming, hace 400 años. Con el esqueleto de madera, el artista disidente creo Wang Family Ancestral Hall (2015), el más grande readymade que ha construido. Por esos años, Ai Weiwei visitó México en diferentes ocasiones: sus principales destinos fueron zonas marginadas en donde le interesaba estudiar el tema de la migreación y la memoria. De su acercamiento con los padres de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa surgió To Be about the Ayotzinapa Case, un documental en el que la desparición de los normalistas, se convierte en detonante de una lucha que trabaja por la memoria y la verdad. De una reflexión compartida entre lo que el artista ha visto y reflexionado sobre la realidad política y social de México y China, y de los mecanismos que activan la construcción de la memoria, se completa la exposición Ai Weiwei. Restablecer memorias, que a partir del 13 de abril abrirá en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC), bajo la curaduría de Cuauhtémoc Medina. La muestra explora experiencias traumáticas tanto en China como en México. Lo hace a partir de una narrativa que apela a la obligación de construir memoria social. Están ahí las preocupaciones que perturban la mente del artista y activista político: la destrucción del patrimonio cultural y la relación con nuestros antepasados; el trauma que implica el ataque al futuro y que supone violencia contra los jóvenes. En su trabajo sobre Ayotzinapa, Ai Weiwei no aborda el acontecimiento que originó el asesinto o desaparición de los normalistas sino que se interesa por el fenómeno que un trauma de estas dimensiones, provoca en el colectivo. A través de su cuenta de Instagram, el artista ha compartido imágenes del montaje de su exposición: sobre un muro aparecen los rostros de los 43 estudiantes, que previamente han sido pacientemente dibujados con piezas lego de colores. Al artista interesa la experiencia de aquellos que han dejado de sufrir la ausencia de los normalistas para comenzar a luchar por la verdad; en ese camino, la desgracia va dejando testimonio y evidencia de un acontecimiento que sacudió a todo un país, un trabajo de la memoria que al mismo tiempo va legando testimonio de la enorme crisis humanitaria que impregna a toda la nación. Wang Family Ancestral Hall formó parte de una exposición que aludía al destino de la cultura china bajo el régimen comunista y al estado de libertad restringida en la que aún vivía y trabajaba el artista en 2011, después de su encarcelamiento. La familia Wang había sido despojada, después de la reforma agraria de 1950 y la ofensiva maoísta contra los terratenientes. Sus propiedades se dividieron y el templo que formó parte de su patrimonio, quedó en desuso. Los restos del edificio fueron adquiridos por un comerciante de antigüedades. Añós después, el artista los compró para repintarla y exhibirla. Ai Weiwei ha realizado acciones para apropiarse, intervenir o destruir residuos y objetos históricos como una forma de transgredir la materialidad de la cultura y su temporalidad histórica. ¿Qué es falso? y ¿qué es viejo o nuevo?, el artista cuestiona, pero ¿cómo se conecta esa reflexión y un acontecimiento como el de los nromalistas de Ayotzinapa? A Ai Weiwei le importa el elemento que anida en el interior de una defensa, la del patrimonio, o la de los derechos humanos. Por Redacción