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Caballero, instantáneas de otra época

Una exposición, que reúne más de un centenar de imágenes, permite realizar un viaje en el tiempo por el México que el fotógrafo conoció y retrató

CULTURA

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Antonio Caballero (Ciudad de México, 1940) todavía era un jovencito cuando Héctor García le dijo: “tú tienes que subirte sobre el que se te ponga enfrente, písalos, toma las fotos que nadie toma, lo mejor”. Con esa convicción, Caballero jamás dejo la cámara y a lo largo de más de tres décadas conformó un archivo que es al mismo tiempo, revelación de un tiempo: el de la efervescente cultura mexicana de la segunda mitad del Siglo XX. Escenas cotidianas de una ciudad que se fue, estampas de la boyante industria del cine, con todo y sus divas y galanes; bailarines; bellas mujeres y una infinita sucesión de cuadros congelados que sirvieron como materia prima de las populares fotonovelas, conforman el imaginario visual creado por el fotógrafo.   [caption id="attachment_499248" align="alignnone" width="600"] Foto: Cortesía[/caption]   Una fotografía lo llevó a la fama: el célebre flashing en el que Marilyn Monroe deja ver de más por debajo de su falda durante un encuentro con la prensa en su visita a México. Pero el archivo del fotógrafo es mucho más: alcanza más de un millón de imágenes, y de ahí, han sido extraídas un centenar para conformar la exposición Antonio Caballero. Fotografía 1953-1985, que inaugura hoy el Museo de Arte Moderno. La vida de Caballero no se entiende sin Héctor García, lo reconoce totalmente como su mentor: ”para mi es el mejor fotógrafo, camine mucho con él y fue como mi padre”, cuenta en entrevista. El pequeño Caballero comenzó a trabajar en su estudio con apenas 13 años. “Me fui de cargamochilas con él y a contestar el teléfono, me pagaba 5 pesos a la semana”.   [caption id="attachment_499247" align="alignnone" width="600"] Foto: Cortesía[/caption]   Caballero vivía en una vecindad de la calle de Carlos J. Meneses, en la colonia Guerrero; su familia se ocupaba de la portería. Al lugar llegó a vivir una guapa modista: era María Sánchez García, que a la postre se convertiría en esposa de Héctor; ella sería quien le conseguiría el trabajo. En el pequeño despacho que el consagrado García tenía en el número 12 de Reforma, aprendió todo lo que necesitaba, pero fue realmente en la calle, al lado de su amable patrón, donde afinó el ojo y el olfato periodístico. Siempre generoso, García lo adoptó como su pupilo y le trasmitió todo lo que sabía, aunque en poco tiempo se independizó: “un día mi mamá, me preguntó: '¿tu crees que podrías trabajar por tu cuenta?, vamos a comprar una cámara’. Empeñó un radio y fuimos a una tienda en 16 de septiembre”. Compró una cámara Retina de 35 milímetros, “las recargas eran de 5 pesos y los rollos de 10", cuenta.   [caption id="attachment_499246" align="alignnone" width="600"] Foto: Cortesía[/caption]   Como ayudante, Caballero comenzó a ser reconocido y ya con su propia cámara, acudió con Antonio El Indio Velásquez, quien editaba la revista Guerra al crimen. Le pidió un pequeño espacio en su laboratorio que pagó a cambio de atender órdenes de nota roja. Pero no le gustó la sangre y entonces se fue detrás de lo que siempre había sido un sueño: el cine. Casi niño todavía, en 1955, se fue a los Estudios Churubusco donde comenzó a retratar a las estrellas del cine: Cantinflas, Tin Tan, María Félix, Angelica María... Al poco rato era uno de los fotógrafos de cine más respetados y solicitados, también el exclusivo de Cine Mundial.   [caption id="attachment_499245" align="alignnone" width="600"] Foto: Cortesía[/caption]   Desde entonces ya no se apartó de las estrellas y a muchas les construyó una imagen; después lo siguió haciendo, a través de fotonovelas que se editaban por millones y de las que fue autor de más de 500. Una buena parte de su archivo lo integran esas imágenes, en las que fungía como realizador total, casi como un cineasta pero sin movimiento. La exposición que inaugura hoy está dividida en cuatro núcleos y permite asomarse a ese mundo que Caballero construyó.   Por LUIS CARLOS SÁNCHEZ