Haz tu denuncia aquí

‘Vivir con el flujo’: John Maxwell Coetzee

Durante su charla en la unam, el nobel de literatura 2003 habló sobre la migración y su rechazo A la segregación, el racismo y la violencia

CULTURA

·

Para el Premio Nobel de Literatura 2003, John Maxwell Coetzee, los migrantes y los refugiados en el mundo no son un problema, sino una realidad que se debe atender sin acciones violentas. "Hay que aprender a vivir con el flujo", atajó el escritor ante un firme rechazo a la violencia, el racismo y la segregación.

Australia ha respondido con mano dura, utilizado un rango de trucos legales para evadir responsabilidades y puesto en prisión a refugiados en islas remotas en el Pacífico con el propósito de detener a cualquier persona. Australia es ejemplo extremo de lo que sucede. No sólo los gobiernos son culpables, es el reflejo de quien es el electorado", señaló en la charla que sostuvo con la académica Raquel Serur en la Sala Nezahualcóyotl, del Centro Cultural Universitario.

A partir de una serie de preguntas establecidas a cargo de Serur, también embajadora de México en Ecuador, J.M. Coetzee habló de violencia, su rechazo al idioma inglés, su relación con la política, su cercanía fría con la religión y su infancia influenciada por la Enciclopedia Británica que, dijo, le dejó claro la visión racista del mundo anglosajón.

En ello, tal vez, tiene origen su distanciamiento con el inglés a manera de gesto político contra las imposiciones de EU. Contó que, si bien sus primeros libros se publicaron en esta lengua, con el tiempo descubrió que prefiere el español.

El autor ganador dos veces del Premio Booker también compartió que, a pesar de tener una familia católica, poca es su creencia en la Iglesia como institución, aunque sí siente curiosidad como escritor por el sacrificio de Jesús que se narra en la Biblia.

Situación similar le sucede con la política y su apego a las causas de izquierda: "Políticamente pienso en la izquierda, pero estoy enajenado del mundo político. Tal vez las cuestiones filosóficas puedan ser atendidas por el medio de la ficción".

Ésta es la segunda ocasión que el autor de Esperando a los bárbaros, Desgracia y En el corazón del país visita México. La primer fue en 2016 para recibir el Doctor Honoris Causa de la Universidad Iberoamericana.

A pesar de que la Sala Nezahualcóyotl apenas se ocupó a la mitad de su capacidad, entre los espectadores estuvieron las escritoras Margo Glantz y Elena Poniatowska. Al final, el también profesor firmó libros del público.

POR SONIA ÁVILA

eadp