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El mago del jazz, en México

CULTURA

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[caption id="attachment_374041" align="alignright" width="300"] Foto: Cortesía[/caption] A los 11 años de edad, el camerunés Richard Bona inventó su primer instrumento, hecho a base de latas de aluminio y alambres. Ahora, a sus 50, es uno de los jazzistas más completos del mundo, ha tocado –casi– todos los instrumentos, y dice, entre risas, que el violín es el que aún le cuesta trabajo, pero “el más difícil es el que todavía no llega a mis manos”. Como parte de una gira que está realizando por América Latina, Bona se presentará el 2 de octubre en el Lunario del Auditorio Nacional, con su banda, la cual fusiona pop, afro-beat, jazz, bossa nova y funk. Además de dominar el bajo, el músico que actualmente radica en Nueva York canta todas las piezas que interpreta y también es capaz de tocar todos los instrumentos de sus músicos. Bona siempre cuenta la historia de su origen musical para hablar sobre la música contemporánea, “a los cinco años de edad, mi abuelo me dio un balafón (una especie de marimba), sólo tocamos y todo lo contábamos con música, no entiendo otra forma de comunicarme con los demás que a través de los sonidos”, dijo. A pesar de su éxito internacional, Bona aún considera que tiene mucho que aprender. “No pienso en la fama, es un término que no tiene significado para mí; si alguna vez creo dominar algo, en ese momento dejaré de tocar; un músico siempre está en constante experimentación y a mí me gusta jugar y aprender de todo”. Para el africano, nunca han existido fronteras, la música ha sido su pasaporte. Con 22 años de edad, Bona llegó a París en 1989, en donde conoció a los jazzistas Didier Lockwood, Marc Ducret, en los clubes parisinos. Seis años después, se instaló en Nueva York para seguir con su formación musical. “A ambos países llegué sin papeles, ahora que visito otros lugares digo que mi documento es el bajo”. Bona creció sin influencias musicales; en el África de aquel entonces, el único lenguaje que los conectaba era la música. “Cuando me preguntan qué pienso de los ritmos latinos, por ejemplo, siempre les digo que qué entienden por ‘latino’; para mí los géneros no se marcan por la geografía, puedo ir a China y cantar la música y la gente lo disfruta. No creo en la etiqueta de naciones”. Cada que toca el bajo, el jazzista imagina un arcoíris de colores. “No es lo mismo estar en un set de música tocando para mí solo o con mis músicos, la conexión viene en los escenarios, es la vibra que la gente te da, es algo mágico y espiritual”, dijo Bona, quien se ha presentado en Brasil, Estados Unidos, India, entre otros países. Sobre su trabajo como gestor musical, dijo que le interesa que los jóvenes jazzistas tengan oportunidad de abrirse camino en la escena musical, pues reconoció que las plataformas digitales están llevando el mando del mercado mundial. “Abrí un club de jazz en Nueva York y otro en París, para que sirva de escenario para los nuevos talentos que están haciendo su carrera de forma independiente, esto porque yo empecé tocando puertas, sin ayuda de nadie”, explicó. El bajista camerunés Richard Bona se presentará el martes 2 de octubre, a las 21:00 horas en el Lunario. Sobre su carrera musical:
  • Lanzó su proyecto de música afrocubana Mandekan Cubano, y su disco Heritage fue estrenado en 2016.
  • Ha colaborado con músicos como Mike Stern, Randy Brecker, Michael Brecker, Bob James y Chick Corea.
  • En 2010 recibió el premio Antonio Carlos Jobim, en el Festival Internacional de Jazz de Montreal.
  • 1992, grabó su primer álbum, We the people.
  • 1998, grabó el disco en solitario, Scenes from my life.
  • 2016, lanzó su más reciente material, Heritage.
  Por Scarlett Lindero