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J.M. Servín: literatura, un oficio de resistencia

CULTURA

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Desde niño, J.M. Servín encontró en las letras refugio y compañía, leyó a Jack London, y a los hermanos Grimm, pero también las historias de delincuentes y nota roja de las páginas de “La Segunda” del periódico Ovaciones. Servín asegura que la literatura es un oficio de resistencia, “hacia la adversidad, las inequidades, al absurdo que significa vivir en una ciudad como ésta”, por ello ha descrito en Nada que perdonar (Random House, 2018) los escenarios que ha visto desde que creció: los bajos fondos, las historias de personajes marginales como El Matacuras o a la gente del abismo, su afición por los Ramones y el paso de la Generación beat por el ex DF. Al ser el penúltimo de una familia de 10 hermanos, su temperamento se marcó “conflictivo, solitario y bilioso”, como apunta en su nuevo libro. El crecer en los departamentos del Infiernavit, en Iztacalco, lo hizo ser testigo, y a veces protagonista, de riñas callejeras y leyendas de pandilleros; su paso por la educación pública lo hizo repelar del sistema educativo y abrirse su propia escuela a la do it your self, en los 90 viajó de ilegal a EU y regresó para formar su carrera como escritor, sin agente ni becas. El autor de Al final del vacío (2007) dice no saber si es cronista o biógrafo de sí mismo, “el término de crónica me conflictúa porque se presta para malentendidos; de pronto parece subsidiario de la buena literatura y no lo creo así, es un género literario tan complicado como escribir relato o novela, ahora vive una revaloración porque está teniendo una interlocución con la sociedad y con el país, pero también en nombre de la crónica se presta para la improvisación”. Servín utiliza a sus propios personajes, escenarios y monstruos, para contar la historia social de esta ciudad que describe como una paradoja, “una tragedia colectiva continua, una ciudad donde nadie es inocente, donde vivimos de las circunstancias fortuitas, que te da mucho, pero que también te carcome”. De acuerdo con el también periodista cultural, esta ciudad tiene una leyenda negra fortísima, como escritor no la puede dejar fuera, por cuestiones personales, de alguna manera, siempre he estado embarrado o involucrado. Al preguntarle si hay o no una literatura de la periferia, Servín dice que “sí existe en un país que es totalmente clasista y vertical; ahora hay muchos escritores a los que no les interesa ser institucionales o tener beneficios, cada quien busca sus medios para publicar”. Ningún acercamiento a la literatura es sano, dijo Servín, “la única aproximación es a partir de la perversión, eso que significa que no vuelvas a ser el mismo después de que leas una obra que te impacte, porque la literatura no precisamente te hace mejor persona, te puede hacer peor, y en un país con tantos ignorantes, el que leas 100 libros al año ya te vuelve un ser malicioso”.   [gallery size="large" ids="355624,355625,355627,355628"]   CITA:
  • “Quiero hablar de la ciudad a través de ciertos personajes que me parecen fundamentales en la cultura y en la literatura”. J.M SERVÍN / ESCRITOR Y PERIODISTA
  SOBRE JM SERVÍN
  • Coordina el proyecto de periodismo narrativo Producciones el Salario del Miedo
  • En 2002 publicó el libro Periodismo charter.
  • En 2006 salió Por amor al dólar, el cual fue traducido a varios idiomas.
  • En 2012 se editó Del duro oficio de vivir, beber y escribir desde el caos.
CIFRAS:
  • 2004 año en que recibió el Premio Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez.
  • 1999 año en que publicó su primera novela.
  • 8 libros ha publicado en total.
  Por Scarlett Lindero