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MUAC recupera historia de Alcira Soust

CULTURA

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La historia de la poetisa uruguaya que permaneció 12 días encerrada en Ciudad Universitaria, durante la ocupación del ejército en septiembre del 68, ahora le pertence al Museo Universitario de Arte Contemporáneo. Alcira Soust fue una mujer discreta con su vida personal. Llegó a México a finales de los años 50, sin embargo, su historia parece haber comenzado en 1962, pues a partir de esa fecha se conservan los registros de su paso por el país, con cartas, poemas, carteles, fotos, y algunos documentos de sus últimos días en Uruguay, los cuales se exhiben por primera vez en el museo. Su biografía no se limita a aquel suceso donde se encerró en los baños de la torre de Humanidades, su participación dentro de la vida cultural en México de aquella época la hicieron rodearse de escritores como Roberto Bolaño (quien la inmortalizó en sus novelas Amuleto y Los detectives salvajes), Rosario Castellanos, Margo Glantz, José Revueltas y el pintor Rufino Tamayo, de quien fue ayudante. Su archivo personal fue recuperado por su amigo Antonio Santos y Amanda de la Garza, curadores de la exposición Escribir poesía, ¿vivir dónde?, la cual está basada en un hallazgo reciente con documentos de la poetisa que nació en Montevideo, en 1924. Durante la investigación sobre su vida, Santos y De la Garza se encontraron con Agustín Fernández Gabard, sobrino nieto de la autora, quien los contactó con amigos y familiares; meses después, un ex estudiante anónimo de la UNAM, les ofreció los archivos de la artista.  
Sabíamos de la existencia de una caja con todo su archivo, pero no teníamos idea en dónde había quedado, hasta que esta persona, quien no quiso revelar su identidad, nos la proporcionó. Dijo que la había encontrado en la facultad donde ella estudiaba y decidió guardarla”, contó Santos.
  La caja contenía cartas y textos que conforman parte de su producción literaria y artística, lo cual complementó el archivo que Santos había recuperado con sus amigos y conocidos, como los carteles y poemas que repartía de mano en mano como parte de su proyecto "Poesía en Armas", que realizó en los 70 y 80, en CU. Tal iniciativa consistía en colgar carteles con poemas visuales en la Facultad de Filosofía y Letras, en donde aludía a causas políticas, sociales, efemérides y a la literatura. Algunos de estos carteles los donó el periodista Carlos Landeros, uno de los primeros amigos de Alcira en México, “es el personaje más antiguo que aún vive y quien nos sirvió para componer el rompecabezas de la vida de la poetisa, pero incluso él, desconocía algunos de los pasajes”, dijo de la Garza. Dentro de los documentos que se exhiben resalta una historia clínica de Soust, fechada en mayo de 1988 en Uruguay, nueve años antes de su muerte, la cual diagnosticó ansiedad, apatía, pérdida de interés por su cuidado personal y abandono de los tratamientos. Según los curadores, su deterioro no fue después de su crisis por la matanza del 68, como se cree. “Antes ya había registro de un comportamiento singular”. Fue una mujer nómada, Antonio Santos la hospedó un tiempo en su casa, “tenía muy pocos recursos, robaba azúcar de los restaurantes en una bolsa para comérsela después, hacía trabajos temporales, pero nunca pidió nada”, recordó Santos. También resalta su notable producción poética, “decidió vivir en clave de poesía, incluso la lista del supermercado termina con un poema, también en su agenda diaria o su diario personal", dijo Santos. Aunque el rescate de la memoria de Alcira reivindica su importancia en el medio cultural, aún quedan huecos en su vida, por ello el MUAC está trabajando en la recaudación de más información, para así resguardar su archivo como parte del área de investigación del recinto cultural.   [gallery size="large" ids="353711,353712,353713,353714,353715,353716,353717,353718"]   CITA:
  • “Su activismo hicieron que llevara una vida atípica, siempre luchó por escribir poesía y se rodeó de mujeres muy brillantes”. Alejandra de la Garza / Curadora del MUAC
  ¿QUÉ MÁS SABER?
  • Llegó a México gracias a una beca que recibió por parte del Centro de Cooperación Regional para la Educación de Adultos en América Latina y el Caribe (CREFAL).
  • En el CREFAL trabajó con comunidades indígenas y campesinas.
  • Sin tener un trabajo estable, vivía de pequeñas tareas que le otorgaban algunos profesores de la Facultad de Filosofía y Letras (traducciones de francés, principalmente.
CIFRAS:
  • 1988 año en que regresó a Uruguay.
  • 20 años tenía cuando comenzó a dar clases.
  • 74 años tenía cuando murió.
  Por SCARLETT LINDERO