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Zapatos rojos: Dualidad entre dolor y esperanza

CULTURA

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A raíz del asesinato de su hermana, Elina Chauvet creó Zapatos rojos, en la que cada pieza representa la ausencia de mujeres víctimas del crimen. Para la creadora, “el arte sensibiliza, toca emociones y tiene impacto en la gente que la observa”. Presentar este trabajo es un pequeño granito de arena que, si se lleva a cabo en conjunto con la sociedad, puede provocar un cambio social. El día de ayer se instaló Zapatos rojos en el Jardín Pushkin de la delegación Cuauhtémoc, para recordar a las mujeres asesinadas y alzar la voz. Familiares de Nancy Lara, estudiante de la UACM desaparecida y encontrada sin vida hace unos días, acudieron al evento para compartir su historia y pedir que el crimen no quede impune. Alrededor de 250 zapatos se colocaron en el jardín, una cantidad que Elina señaló como simbólica, ya que “no necesitamos más pares, sino que las agresiones paren. Es muy doloroso ver como en México la violencia hacia la mujer ha sido normalizada”. Fue en 2009 que Elina realizó la primera instalación, y lo hizo en Ciudad Juárez, lugar donde nació, y en respuesta a la oleada de feminicidios que se produjo en la década de 1990. Hoy en día Zapatos rojos se ha instalado alrededor de 200 veces en distintos lugares del mundo.   [gallery size="large" ids="332097,332096,332095,332094,332093,332092,332091,332090,332089,332088"]  
  • Las próximas instalaciones serán en Toluca y Puebla, en 2019.
  • Chauvet trabaja junto con el Colectivo Invisibles Somos Visibles e Inmujeres.
  “La obra es una dualidad del dolor en mi pérdida personal y la esperanza de hacer conciencia”. Elina Chauvet   Por Adriana V. Victoria