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Eduárdo Álvarez, el mentor magistral

CULTURA

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El niño que a los 10 años de edad dirigió por primera vez una orquesta, usó corbata y traje tiempo después para estudiar la carrera de Derecho, destino marcado por su familia, la gran mayoría de ellos, abogados. Eduardo Álvarez Ortega rompió con aquel azar para convertirse en 1998 en el fundador de la Orquesta Filarmónica de Acapulco, con la cual ha ofrecido mil 500 conciertos en toda su historia y ha recorrido un millón 800 mil kilómetros por todo el estado de Guerrero, sólo después de haber sido director huésped de más de 20 orquestas de países como China, Italia, Brasil y Venezuela. Desde los seis años supo que su pasión sería la música, su abuela era pianista y su papá un “gran melómano, crecí con música, mi padre escuchaba de todos los géneros, desde chachachá, rock y música clásica, tenía más de ocho mil discos”, contó. El director de 64 años de edad inició a los 10 en el Conservatorio Nacional de Música, a los 16 se graduó como acordeonista concertista, y seis después, como violinista concertista y director de orquesta, sus mentores fueron Roberto Vaska, Francisco Savín y Efrem Kurtz. “La primera vez que dirigí era un mocoso, me escapaba de mis clases para ir a escuchar la orquesta de la escuela a escondidas". Álvarez Ortega recordó que en aquella ocasión estaban tocando la Sinfonía n.º 9 de Beethoven, “el director me cachó y me dijo que la dirigiera y así comencé a hacerlo, un tanto en broma, pero pude detener la orquesta”, dijo entre risas. Después de egresar de las instituciones musicales entró a la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México donde después fue Director Asistente, desde siempre tuvo un objetivo: llevar a nivel orquestal la música popular y folclórica. Luego de haberlo logrado durante su amplia trayectoria, ahora que está a cargo de la Filarmónica de Acapulco tiene un designio: renovarse o morir, es por ello que su orquesta, dijo, ha sido una de las primeras a nivel nacional en introducir a su repertorio música de los Beatles, de Queen, de La Guerra de las Galaxias y   videojuegos. “Además de tener entre nuestra recopilación música de Johannes Brahms, de Tchaikovsky, etcétera, debemos saber que estamos dirigidos a un público heterogéneo, podemos estar tocando para dos mil niños, tres mil pediatras, o seis mil canadienses, tenemos que conectarlos en un solo viaje musical”. Después de viajar por todos los municipios de Guerrero con su orquesta, a él le interesa formar a talentos guerrerenses; al menos cuatro veces al año realiza audiciones a miles de niños para después invitarlos a que participen como solistas en un concierto de su agrupación: cada año ofrecen más de 90 recitales. Otra de sus inquietudes es acercar la música de orquesta a todo el público, por eso es que dedica unos 30 minutos antes de arrancar cada concierto para explicar a los asistentes sobre las piezas, los instrumentos y el repertorio, “ésa es la gran labor, siempre nos afrontamos con gente que asiste por primera vez a un concierto de este tipo, es importante que el público forme parte de esa educación”. La Orquesta Filarmónica de Acapulco es la primera y única de su tipo en este estado, según el director, por ello sabe que su trabajo es mayúsculo, “sabemos que es uno de los estados más pobres, por eso buscamos llegar a todos los rincones, lo que le digo siempre a los músicos es que se sientan como si fueran a dar el último concierto de su vida”. El 25 de mayo presentaron el concierto Carmina Burana en la renovada Sala Silvestre Revueltas del Centro Cultural Ollin Yoliztli, como parte de la gira que están realizando por sus 20 años. Por Scarlett Lindero